Añadir La Ciutat como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad
El Gobierno prevé invertir cerca de 126,96 millones de euros hasta 2031 para construir cuatro nuevas terminales ferroviarias destinadas a la carga y descarga de mercancías. Las instalaciones se situarán en Lleida, el Penedès, las Terres de l’Ebre y el entorno de Vilamalla, en l’Empordà.
La consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica, Sílvia Paneque, ha presentado este martes la estrategia tras la reunión del Consejo Ejecutivo. Según fuentes del Gobierno, las ubicaciones se han escogido porque existe una “demanda real” de empresas interesadas en disponer de conexiones ferroviarias para transportar sus productos.
La inversión se enmarca en una estrategia más amplia que quiere configurar una red catalana de terminales ferroviarias de mercancías y reducir la dependencia del transporte por carretera.
Lleida concentra más de la mitad de la inversión
La terminal con una dotación más elevada será la de Lleida, con 72 millones de euros previstos solo para la construcción. Es también el proyecto que se encuentra en una fase más avanzada, con estudios informativos y dotación presupuestaria ya en marcha.
La primera fase de la terminal del Penedès tendrá una inversión de 30 millones de euros, mientras que en Vilamalla se prevén 16,2 millones y en las Terres de l’Ebre, 7 millones.
El resto de los casi 127 millones corresponden a estudios previos y otras actuaciones necesarias para desarrollar las cuatro infraestructuras.
De la agroalimentación al vino y el automóvil
La planificación se ha hecho teniendo en cuenta las necesidades empresariales de cada territorio. En Lleida, el Gobierno identifica una demanda especialmente vinculada a los sectores del pienso, los cereales y la agroalimentación.
En el Penedès, el interés se centra principalmente en el sector vinícola, el transporte de automóviles y la futura autopista ferroviaria.
Alrededor de Vilamalla, las empresas interesadas provienen sobre todo de los sectores de la carne, los productos frescos y la automoción, mientras que en las Terres de l’Ebre hay demanda relacionada con la madera y la agroalimentación.
Siete terminales dentro de la futura red catalana
Las cuatro nuevas instalaciones se sumarán a tres terminales que ya funcionan actualmente: las de los puertos de Barcelona y Tarragona y la de La Llagosta.
La estrategia también reserva un papel específico a Portbou, que deberá actuar como terminal de apoyo del resto de la red, aunque las actuaciones en este punto no forman parte de los 127 millones anunciados ahora.
El Gobierno defiende que Portbou deberá incorporar el ancho estándar europeo, que actualmente llega desde Francia hasta la frontera. El objetivo es reforzar el tráfico internacional de mercancías y facilitar la conexión de toda la red catalana con Europa.
Pensadas también para el futuro Eje Transversal Ferroviario
La ubicación de las nuevas terminales tiene en cuenta el futuro Eje Transversal Ferroviario, una infraestructura prevista para conectar Lleida y Girona sin pasar por Tarragona ni Barcelona.
El proyecto todavía se encuentra en una fase inicial, pero el Gobierno ya ha comenzado los primeros trabajos de planificación. La futura línea podría acabar reforzando el papel de estas terminales y permitir nuevos itinerarios ferroviarios para las mercancías.
El tren solo mueve el 3% de las mercancías terrestres
La nueva inversión llega en un momento en que el peso del transporte ferroviario de mercancías ha retrocedido con fuerza en Cataluña. El año pasado, solo el 3% del transporte terrestre de mercancías se hizo en tren, el porcentaje más bajo de la serie histórica iniciada en 2006. En 2020, el ferrocarril representaba todavía un 6,3% del total. En cinco años, por lo tanto, su peso se ha reducido más de la mitad.
En volumen, Cataluña registró 2.645 millones de toneladas-kilómetro transportadas por ferrocarril, un 47% menos que en 2020 y un 49% menos que en 2015.
Con las cuatro nuevas terminales, el Gobierno busca revertir esta tendencia y ampliar las opciones para que las empresas catalanas puedan trasladar una parte mayor de sus mercancías de la carretera al ferrocarril.