Se ha detectado un brote de tuberculosis en la ciudad de Barcelona y L’Hospitalet de Llobregat con, al menos, 25 casos identificados. La Agencia de Salud Pública de Cataluña (Aspcat) se mantiene en alerta y trata el caso de “socialmente complejo y de gran trascendencia epidemiológica”, debido al origen identificado del mismo.
Según el informe redactado por el Aspcat, el paciente cero fue una persona de 33 años que completó un primer tratamiento de tuberculosis en el año 2021 mientras se encontraba en prisión, pero que en diciembre de 2022 fue diagnosticado nuevamente después de estar en contacto en un piso “okupa” con una compañera enferma. Este segundo tratamiento fue abandonado múltiples veces por el paciente, que protagonizó varias huidas durante el ingreso hospitalario. En 2024, cuando volvió a ingresar en prisión, había contagiado ya al menos a 25 personas. “El cumplimiento del tratamiento de la tuberculosis es difícil en un pequeño porcentaje de casos socialmente complicados, incluso con apoyo judicial”, explica el documento que recoge el caso.
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa curable con tratamiento, pero este es de larga duración y con fuertes efectos secundarios, por lo que hay una baja adherencia, especialmente en poblaciones vulnerables con factores de riesgo.
Salud Pública continúa investigando los casos. El impacto del brote puede tardar en poder apreciarse, ya que pueden pasar 10 años desde que alguien se contagia de tuberculosis hasta que muestra los primeros síntomas.