El gobierno español propone prohibir las bebidas energéticas a los menores de 16 años

Casi el 40% de los estudiantes de 14 a 18 años consumen bebidas energéticas, y la mitad de estos las mezclan con alcohol

25 de febrero de 2026 a las 12:07h

El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 prepara una normativa para prohibir la venta de bebidas energéticas a los menores de 16 años y extender el veto hasta los 18 años en el caso de los productos que superen los 32 mg de cafeína por cada 100 ml. El anuncio lo ha hecho este miércoles Pablo Bustinduy en Barcelona, antes de una reunión con la Gasol Foundation.

APOYO SOCIAL AMPLIO

El ministerio justifica el paso adelante en el aumento del consumo y en la normalización de estas bebidas entre adolescentes.

Según la Encuesta Estudes 2025 del Ministerio de Sanidad, un 38,4% de los estudiantes de 14 a 18 años reconocieron haber consumido este tipo de bebidas el último mes.

El barómetro de la AESAN sobre publicidad y productos dirigidos a menores refleja un apoyo muy mayoritario a la prohibición: un 91% de los encuestados considera que se debería vetar la venta de energéticas a los menores de 16 años, y más de la mitad apuesta por ampliarlo hasta los 18.

Según esta última encuesta, casi la mitad (49%) de los que toman bebidas energéticas consumen al menos una al día, y el 47% las mezclan regularmente con alcohol, una práctica muy peligrosa.

Esta regulación estatal se sumará a las limitaciones ya vigentes en el ámbito escolar. El BOE recoge que en los centros educativos no se permite la venta de productos envasados con más de 15 mg/100 ml de cafeína, una medida que en la práctica afecta directamente a muchas bebidas energéticas.

En paralelo, Consum prevé impulsar una regulación para limitar la publicidad de alimentos no saludables dirigida a menores, una línea que el Gobierno ya ha situado como prioritaria en las últimas semanas.

¿CÓMO DE PERJUDICIALES PUEDEN SER LAS BEBIDAS ENERGÉTICAS?

Según los expertos, las bebidas energéticas pueden ser perjudiciales para los menores sobre todo por su alto contenido en cafeína y otros estimulantes (como la taurina o la guaraná).

En adolescentes, pueden provocar: alteraciones del sueño, nerviosismo e irritabilidad, aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial, deshidratación y afectación del desarrollo neurológico. Su consumo habitual puede generar dependencia a la cafeína.

Además, muchas bebidas energéticas llevan entre 8 y 11 gramos de azúcar por cada 100 ml. En una lata habitual de 250 ml esto puede suponer 20–27 gramos de azúcar, y en formatos de 500 ml se puede superar fácilmente la ingesta máxima diaria recomendada para un adolescente.