El actor Manolo Solo, conocido por papeles en películas como “La isla mínima”, “Tarde para la ira” y “El buen patrón”, ha fallecido a los 62 años a causa de un cáncer. Nacido como Manuel Jesús Fernández Serrano en Algeciras en el año 1964, Solo deja una trayectoria de más de dos décadas en el cine y una filmografía con más de medio centenar de títulos.
Su reconocimiento más importante llegó con el Premio Goya al mejor actor de reparto por “Tarde para la ira”, en 2016, aunque a lo largo de su carrera también sumó cuatro nominaciones más a los premios de la Academia.
La carrera de Solo comenzó relativamente tarde, pero en los últimos quince años se consolidó como uno de los actores de carácter más reconocibles del cine español. El público lo descubrió especialmente con “La isla mínima”, de Alberto Rodríguez, donde interpretaba a un periodista inquietante en un thriller que marcó una época.
Un actor de personajes con luces y sombras
Solo destacó por su capacidad para construir personajes aparentemente tranquilos, amables o secundarios, pero con un trasfondo incómodo u oscuro. En “El buen patrón”, de Fernando León de Aranoa, interpretó a un encargado mezquino en clave de comedia. En “Tarde para la ira”, dirigida por Raúl Arévalo, dio vida a un personaje imprevisible y roto, enfrentado a Antonio de la Torre.
En una entrevista publicada por ‘El Mundo’ en 2025, coincidiendo con el estreno de “Una quinta portuguesa”, el actor reconocía las dificultades de una trayectoria construida poco a poco. “Durante mucho tiempo me he amargado la vida porque una parte de mí pensaba que merecía más”, explicaba. También admitía que había vivido con “el ansia de ser descubierto”, pero que con los años había acabado asumiendo su camino profesional.
En esta misma entrevista reflexionaba sobre los papeles que le habían definido. “Lo que me interesa son las gamas, los colores puros no sirven de nada”, decía Solo, que defendía los personajes con contradicciones, capaces de mezclar luz y oscuridad.
Una trayectoria que empezó tarde
Antes de consolidarse como actor, Manolo Solo había trabajado pinchando música y como mensajero. Él mismo explicaba que empezó a dedicarse plenamente a la interpretación a partir de los 35 años y que pasó etapas económicamente difíciles.
“He tenido épocas en las que estuve a punto de volver a Sevilla porque no tenía para pagar el alquiler. Pero al final siempre me acababa saliendo algo o un amigo me dejaba 500 euros. Ahora me considero un privilegiado”, explicaba en una entrevista a ‘Yo Dona’ en 2024.
Su nombre artístico también tenía una historia personal. El actor había explicado que escogió “Solo” cuando de joven quería triunfar en el mundo de la música con el grupo Relicarios. Con el tiempo, admitía que aquel nombre le daba cierta vergüenza, pero ya había quedado ligado para siempre a su identidad artística.
Manolo Solo deja una carrera extensa, con 55 películas desde 2003 hasta títulos recientes como “Una quinta portuguesa”, de Avelina Prat, y “La desconocida”, de Gabe Ibáñez, aún pendiente de estreno.
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