El trágico accidente ferroviario registrado el domingo por la tarde en las afueras de Adamuz (Córdoba) continúa dejando un panorama devastador. A medida que avanzan las tareas de rescate e identificación, el número de víctimas mortales se ha incrementado hasta las 39 personas, según fuentes del operativo de emergencias. Además, setenta pasajeros han resultado heridos, una treintena de los cuales se encuentran en estado grave o muy grave.
El siniestro tuvo lugar a las 19:39, a unos cuatro kilómetros del casco urbano, cuando los últimos tres vagones de un tren de alta velocidad de Iryo, que cubría el trayecto entre Málaga y Madrid con cerca de 317 pasajeros, descarrilaron en un desvío e invadieron la vía contraria. En ese momento, circulaba un tren Alvia procedente de Madrid con destino a Huelva, con unos 200 viajeros a bordo. El impacto entre ambos convoyes provocó también el descarrilamiento del Alvia, con dos vagones que cayeron por un terraplén de unos cuatro metros.
Entre las víctimas mortales se encuentra el maquinista del tren Alvia. Los equipos forenses ya han comenzado las primeras identificaciones, mientras el dispositivo de seguridad mantiene la zona completamente acordonada.
Un despliegue masivo
Adamuz, un municipio de cerca de 4.500 habitantes, se ha convertido en el centro neurálgico de la atención a las víctimas y sus familiares. El ayuntamiento ha habilitado diversas dependencias municipales como espacios de asistencia sanitaria y, posteriormente, de apoyo psicológico. Familiares de las personas afectadas se desplazan hasta allí desde diferentes puntos del Estado, muchos de ellos a la espera de saber si sus seres queridos se encuentran hospitalizados o figuran entre las víctimas mortales.
El alcalde del municipio, Rafael Ángel Moreno, ha descrito la situación vivida como “una situación compleja y delicada”, marcada por la urgencia de evacuar heridos y organizar recursos en muy poco tiempo. Según ha explicado, los primeros momentos estuvieron centrados en atender a los pasajeros y reagruparlos tras el caos inicial.
El despliegue de emergencias ha sido masivo: unidades móviles de cuidados intensivos, bomberos, servicios sanitarios, Guardia Civil y la Unidad Militar de Emergencias han trabajado coordinadamente para rescatar personas atrapadas y estabilizar a los heridos. También se han instalado hospitales de campaña y puntos de información para las familias.
Óscar Puente sobre el suceso: “es tremendamente extraño”
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha confirmado que ya no quedan heridos en el lugar del accidente y que los equipos se centran ahora en la liberación de los cuerpos. Sobre las causas, ha admitido que aún se desconocen y ha calificado el suceso de “tremendamente extraño”, recordando que el tren de Iryo era “relativamente nuevo” y que la vía había sido renovada hace pocos meses. El ministro ha expresado su pésame a las familias y ha anunciado que se desplazará a la zona para seguir de cerca la investigación.
Como consecuencia directa del accidente, la circulación ferroviaria de alta velocidad entre Madrid y diversas capitales andaluzas —como Córdoba, Málaga, Sevilla y Huelva— ha quedado suspendida, como mínimo, durante toda la jornada del lunes.
El impacto del siniestro también ha tenido repercusiones en la agenda política estatal. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha cancelado todas las actividades previstas para este lunes, incluida la reunión con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que debía servir para iniciar una ronda de contactos sobre política internacional. El encuentro ha quedado aplazado como muestra de respeto ante la magnitud de la tragedia vivida en Andalucía.
