Vivienda inasequible y precariedad laboral: Cáritas alerta de un 13% de catalanes en exclusión extrema

El elevado precio de los pisos expulsa a personas de casa y un 38% de la población ocupada vive en situación de vulnerabilidad; los jóvenes y familias con niños, los más afectados

02 de enero de 2026 a las 10:10h

La exclusión social crece en Cataluña y ya no afecta solo a personas sin trabajo, sino también a trabajadores con ingresos estables. “Pago el alquiler y no me queda nada”, explica Romina Mancilla, madre de tres hijos que trabaja a media jornada en Cambrils. Su situación refleja una realidad cada vez más habitual: el coste de la vivienda y la precariedad laboral empujan a muchas familias hacia la pobreza.

Según Cáritas Catalunya, el 13% de la población cae en pobreza extrema después de pagar el alquiler, una situación que su secretaria general, Miriam Feu, califica de “insostenible”. El Informe FOESSA 2024 confirma que 1,3 millones de personas viven en situación de exclusión social en Cataluña, un fenómeno que, según Feu, se ha cronificado.

Los dos principales motores de la exclusión son la vivienda y el mercado laboral. Tenga en cuenta que el precio elevado de los pisos expulsa a personas de casa y que un 38% de la población ocupada se encuentra en situación de precariedad. Los colectivos más afectados son los jóvenes y las familias con niños, a menudo incapaces de mantener una vida normalizada.

A esta realidad se le añaden factores agravantes, como la salud y la falta de red social. “Sentirse acompañado marca la diferencia entre salir de la exclusión o quedarse atrapado”, subraya Feu, que reclama políticas públicas urgentes, como el pacto de estado por la vivienda, la ley contra el sinhogarismo y la prestación universal por crianza.

El caso de Romina Mancilla ilustra esta nueva pobreza. Cobra 850 euros, exactamente lo mismo que paga de alquiler. “Mi nómina es el alquiler”, dice. Tras sumar gastos básicos, llega casi a los 1.000 euros mensuales, lo que la ha obligado a tener hasta cinco trabajos. A pesar de pedir ayudas públicas, no cumple los requisitos para acceder a ellas.

Cuando la situación se volvió insostenible, recurrió a Cáritas, donde no solo recibió apoyo material, sino también acompañamiento psicológico. “Si no estás bien mentalmente, no puedes tirar adelante”, asegura.

A pesar del contexto adverso, también hay historias de superación, como la de Eduard Montalbán, que tras vivir en la calle inició un proceso de recuperación gracias al acompañamiento integral de Cáritas. Hoy tiene trabajo estable y ha retomado los estudios. “Cuando estás en exclusión, la estructura y el acompañamiento son casi el 100%”, afirma

Tanto Feu como las personas afectadas coinciden en un mensaje claro: nadie está exento de caer en la pobreza, y el acceso a una vivienda digna es clave para evitar que esta realidad continúe empeorando

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Tatiana Fernández
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