El sistema educativo catalán se mantiene gracias al sobreesfuerzo estructural del profesorado, que cada curso asume el equivalente a un mes de trabajo no remunerado. Así lo denuncia la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), que asegura que la situación en los centros ha dejado de ser puntual para convertirse en estructural.
Según el sindicato, los docentes hacen entre cinco y siete horas extras semanales no reconocidas ni pagadas. Trasladado a las 35 semanas lectivas, esto representa entre 175 y 245 horas anuales, el equivalente a entre 22 y 31 jornadas laborables completas. “Un mes de trabajo gratuito al año no es vocación, es una anomalía estructural”, afirma David Aguilera, responsable de Educación de CSIF en Cataluña.
SOBRECARGA Y FALTA DE RECURSOS
CSIF denuncia que muchos docentes asumen más de un cargo o coordinación y solo cobran uno, o bien aceptan responsabilidades sin la reducción horaria correspondiente. A esto se suma el aumento de alumnado con necesidades específicas sin un refuerzo proporcional de personal especializado.
El sindicato alerta de la falta de educadores sociales, psicólogos, cuidadores o enfermeras escolares, hecho que obliga al profesorado a asumir tareas sociales y emocionales que exceden su función. También critica el modelo derivado del Decreto de Plantillas, que —según expone— incrementa la discrecionalidad en la asignación de plazas y genera inseguridad jurídica.
MÁS TENSIÓN EN LAS AULAS Y POSIBLES MOVILIZACIONES
CSIF señala igualmente un deterioro del clima en los centros. Según datos sindicales, cerca del 85% del profesorado percibe un aumento de agresiones verbales o físicas y una presión creciente de algunas familias.
A todo esto se añade una pérdida continuada de poder adquisitivo. El sindicato exige medidas concretas como el reconocimiento de las horas extras, la reducción de ratios, el refuerzo de personal de apoyo y la recuperación salarial. En caso contrario, advierte que impulsará movilizaciones.