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El departamento de Salud ha advertido de que algunos impactos del uso de pantallas en niños y jóvenes pueden ser "irreversibles" y ha reclamado una respuesta "global" que sitúe a las personas en el centro. Así lo ha explicado la subdirectora general de Adicciones, Lluïsa Conejos, que ha detallado que la consejería ha elaborado una nueva Guía de Salud Digital a partir de 700 estudios científicos.
El documento, que actualiza la guía publicada en 2022, ya se puede consultar desde este martes en la página web de la consejería. La investigación distingue los efectos por edades e identifica riesgos físicos, psicológicos y sociales como retrasos del desarrollo, caries, miopía, trastornos del sueño, problemas emocionales y violencias digitales.
Una radiografía de un uso extendido entre la población
Conejos ha asegurado que todos los datos analizados confirman que el uso de dispositivos y tecnologías digitales está ampliamente implantado. Según ha expuesto, el 99% de las personas de entre 16 y 74 años dispone de algún dispositivo electrónico y el 96% hace uso semanal. En el caso de la población joven, el 82,4% tiene teléfono móvil propio.
La responsable de Adicciones ha subrayado también la edad "muy temprana" a la que se accede al primer dispositivo. "La edad media de acceso al primer móvil es de 10,8 años", ha afirmado. En primaria, el porcentaje de alumnos con teléfono es del 51,6%, mientras que en la ESO sube hasta el 92,8%.
En este punto, Conejos ha insistido en la necesidad de retrasar la llegada de esta tecnología, porque muchos niños entran en las redes sociales cuando aún no tienen suficiente capacidad de "discriminar y discernir".
Horas de ocio digital, videojuegos y redes sociales
En cuanto a los adolescentes de entre 14 y 18 años, la guía indica que dedican una media de 4,8 horas diarias a internet por ocio entre semana y 6,7 horas el fin de semana.
Los videojuegos también tienen una presencia muy relevante. Juega el 84,9% de los jóvenes, una proporción que llega al 97% entre los chicos y al 72,8% entre las chicas. Además, uno de cada dos chicos pasa más de dos horas al día, frente a una de cada siete chicas.
En relación con las redes sociales, el 74% de los adolescentes dedica dos horas o más entre semana, y el porcentaje asciende hasta el 88% durante el fin de semana. Conejos ha revelado que la documentación analizada detecta un 34% de alumnos de entre 14 y 18 años con un "posible uso problemático de las redes sociales", asociado a aspectos como la pérdida de control, la persistencia en el uso, la preocupación excesiva por conectarse o el malestar cuando no pueden hacerlo.
En el caso de internet, un 23% presenta un "uso compulsivo", con síntomas como dormir menos o pasar menos tiempo con otras personas. En cuanto a los videojuegos, los indicios de posible adicción llegan al 10,7% entre los chicos y al 2,2% entre las chicas.
Los efectos cambian según la etapa vital
Una de las principales novedades de la guía es que, por primera vez, los impactos sobre la salud se han ordenado según el momento evolutivo de la persona. El documento diferencia entre la primera infancia, el tramo de los 7 a los 11 años y las diferentes fases de la adolescencia.
En niños de 0 a 6 años, el análisis detecta posibles retrasos en el desarrollo del lenguaje y del aparato motor, dificultades en la percepción de la realidad, sedentarismo y aumento de peso, miopía, alteraciones del ciclo circadiano y cambios en el funcionamiento cognitivo y emocional. También señala el desplazamiento de las interacciones cara a cara.
Entre los 7 y los 11 años, la guía apunta interferencias en el aprendizaje, más riesgo de miopía y de exceso de peso, trastornos del sueño y malestar emocional. Conejos ha destacado uno de los resultados que más ha llamado la atención a los especialistas: la relación entre el uso de pantallas y la aparición de caries. "Está relacionado con el consumo de bebidas o alimentos azucarados delante de las pantallas", ha explicado.
En la adolescencia, tanto entre los 12 y los 15 años como entre los 16 y los 18, se han identificado, entre otros, una menor interacción presencial y la sustitución de otras actividades, una reducción de la capacidad de atención e interferencias en el aprendizaje. El estudio también señala cuestiones vinculadas con la privacidad y la intimidad, el malestar emocional, la sintomatología ansiosa y depresiva, la autoestima y el ciberacoso.
A estos efectos se añaden alteraciones en la calidad del sueño, violencias digitales, impactos en la imagen corporal, otros problemas físicos, la promoción de hábitos no saludables y la presencia de "patrones oscuros", dinámicas de azar y micropagos.
No solo cuentan las horas de conexión
Conejos ha remarcado que el efecto de las pantallas no depende únicamente del tiempo de exposición. También intervienen el contexto, la edad, la familia, las pautas educativas y las oportunidades de ocio, así como factores vinculados a las desigualdades sociales, la educación, la vivienda y la competencia digital.
La subdirectora general de Adicciones ha añadido que también pesan elementos propios del entorno digital, como los algoritmos y los diseños de las plataformas, y factores protectores como los vínculos familiares, la capacidad de resiliencia y la alfabetización mediática.
En este sentido, ha advertido de la relación entre una conexión muy intensa a las pantallas y las relaciones presenciales. Según Conejos, "el niño y el adolescente que tiene una conexión muy intensa a las pantallas, es mucho más probable que tengan después dificultades en su relación con los demás en el nivel presencial de la relación humana".
También ha puesto el acento en la relación consigo mismo y en la regulación emocional. Ha defendido la importancia de aprender a gestionar las dificultades y las emociones propias para avanzar en la maduración emocional. En paralelo, ha vinculado esta cuestión con la construcción de la identidad en las redes sociales y ha advertido de que, cuando esta identidad no se ajusta a la realidad, puede dificultar el contacto con lo que la persona siente y con lo que le pasa.
Impactos "irreversibles" y referencia a los resultados del PISA
La subdirectora general de Adicciones ha utilizado el término "irreversible" sobre todo para referirse a los efectos que se producen durante la primera infancia y, en especial, en los primeros años de vida. Ha citado como ejemplo el vínculo de seguridad y presencia entre el bebé y las personas cuidadoras.
Según ha explicado, este vínculo exige que la persona cuidadora esté conectada a las necesidades y a las emociones del niño. Ha advertido de que no gestionar bien esta relación, a menudo porque los adultos están "poco presentes" o incluso "conectados a sus propias pantallas", puede tener un impacto irreparable en los pequeños.
En este contexto, se ha referido a los malos resultados del último informe PISA y ha apuntado que "los adolescentes con índices bajos en estas evaluaciones seguramente vienen de antecedentes previos en la infancia en que el aprendizaje no ha sido todo lo rico que hubiera debido y en que el uso de pantallas también ha tenido presencia".
También ha indicado que el uso intensivo de las redes puede reducir el tiempo disponible para estudiar, relacionarse con los amigos o hacer otras actividades, y ha añadido que las tecnologías también se pueden utilizar mal para hacer tareas escolares.
El Govern concretará medidas para familias y profesionales
A partir del diagnóstico elaborado por Salud, el Govern definirá medidas y recomendaciones para "prevenir" y reducir estos riesgos. Conejos ha defendido que las propuestas no se centren solo en la responsabilidad individual de "el adolescente que hace un mal uso de las pantallas", sino que persigan un beneficio global para el conjunto de la sociedad.
La responsable ha apostado por que estas políticas sean fruto de un "trabajo de colaboración con otros departamentos de la Generalitat" y con el máximo consenso posible. También ha remarcado que las medidas deben ofrecer herramientas y estrategias a las personas adultas que rodean a los jóvenes: "Deben implicar al conjunto de su familia, de sus cuidadores, de los educadores en general y de las personas adultas que están a su alrededor".
A pesar de dejar claro que será el ejecutivo de Salvador Illa quien deberá concretar las acciones, se ha mostrado favorable a retrasar el contacto de los niños con las redes sociales y los móviles, o bien a facilitar recursos a familias y educadores para prevenir los efectos vinculados al uso de las pantallas. También ha insistido en que los adultos sean más conscientes del uso que hacen de los teléfonos y se conviertan en un modelo adecuado para niños y jóvenes.