La situación que vive hoy Cataluña en su red de Cercanías, de hecho, la de los últimos años, no es casual. En primer lugar, desde los años 80 del siglo pasado la red de Cercanías de Barcelona, los kilómetros de vía, no han crecido ni un centímetro, mientras que en Madrid el Estado ha construido 84 nuevos kilómetros de red y 20 nuevas estaciones.
Y eso teniendo en cuenta que el país ha pasado de los seis millones de habitantes a los más de 8,5 millones actuales, concentrados, especialmente en el perímetro suburbano de Barcelona.
En cuanto a la inversión global de los gobiernos españoles, la red de Cercanías de Madrid concentra casi la mitad de las inversiones, mientras la red catalana apenas llega al 17%, lo que se agrava con el bajo nivel de ejecución de las obras presupuestadas en Cataluña (alrededor del 35%). Cataluña es la comunidad autónoma con el grado de ejecución del presupuesto estatal más bajo del Estado (36% vs. ¡184% de Madrid!).
En el período de 2015 a 2022 se presupuestó un plan de choque para mejorar las Cercanías catalanas. Pues bien, de los 6.200 millones de euros presupuestados, solo se gastaron apenas 2.200 millones.
Otro drama es que casi toda la inversión ferroviaria en Cataluña se ha ido a la alta velocidad, dejando las Cercanías, el servicio más utilizado, como la cenicienta de la red. Según un estudio de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), entre 1990 y 2018, Adif invirtió 55.888 millones de euros en la Alta Velocidad, mientras que solo gastó 3.600 en Cercanías (48% en Madrid, 17% en Cataluña).
La otra gran olvidada, la red de media distancia, los regionales, son los otros grandes olvidados. Hace unos veinte años los viajes en Catalunya Exprés eran mucho más rápidos que ahora.
Además de la saturación y la degradación de vehículos e infraestructuras, otro factor que explica los aumentos de los tiempos de viaje, que los hacen poco competitivos con el vehículo privado o, incluso, con las líneas regulares de autobús, es la supresión de dos vías de entrada a Barcelona desde el sur que se destinaron a la alta velocidad.
Y si lo comparamos con la red de Ferrocarrils de la Generalitat, una red más pequeña, pero con frecuencias muy altas, la situación de la red de Cercanías deviene indignante. Así, entre enero y septiembre de 2025, se registraron incidencias en la red de Cercanías y Regionales de Cataluña un 93% de los días y 922 afectaciones al servicio: más de tres incidencias diarias.
Todo ello hace pensar en una política deliberada (seguida por los gobiernos españoles de todos los colores) de degradación de las Cercanías catalanas en favor de otras redes, como Madrid y Cádiz, y de la alta velocidad. Con el traspaso (parcial) de las Cercanías a la Generalitat y la flamante creación de Rodalies de Catalunya, SA, no parece que la situación vaya a cambiar mucho, al menos a corto plazo.