Cataluña está llena de rincones maravillosos, pero a menudo acabamos visitando los mismos pueblos emblemáticos de siempre, como Rupit o Besalú, que los fines de semana se llenan hasta los topes. No obstante, a solo una hora en coche desde Barcelona, se esconde una verdadera joya medieval que parece sacada de un cuento de hadas y que todavía es una gran desconocida para la mayoría.
Hablamos de un pequeño núcleo rodeado de bosques frondosos donde el tiempo parece haberse detenido. Sus calles empedradas te hacen olvidar el estrés de la ciudad al instante. Pero lo que hace realmente especial este destino no es solo su arquitectura extremadamente bien conservada, sino la paz de su entorno natural.
Mura: la joya medieval escondida en el corazón del Bages
El secreto mejor guardado cerca de Barcelona se llama Mura. Situado en la comarca del Bages y rodeado por los paisajes espectaculares del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac, este pueblo de poco más de 200 habitantes es el refugio perfecto para los amantes de la autenticidad.
Pasear por su centro histórico es un viaje directo al siglo XI. Las casas de piedra perfectamente restauradas, los pasajes estrechos y la iglesia románica de Sant Martí conforman un laberinto donde es un auténtico placer perderse.
Cascadas cristalinas a dos pasos del centro
El gran atractivo de Mura para aquellos que buscan desconectar en la naturaleza es el agua. A pocos minutos caminando desde el centro del pueblo por caminos muy llanos, el arroyo de Nespres nos regala diversas sorpresas.
La más fotogénica es el famoso Gorg del Pare, un salto de agua natural escondido entre la vegetación que crea una piscina de tonos esmeralda. Es el lugar ideal para sentarse a sentir el sonido del agua, hacer fotografías espectaculares para Instagram y respirar aire puro. Aunque el agua suele estar muy fría, en verano es un oasis de frescor incomparable.
Una ruta de senderismo hasta el castillo
Además del agua, la zona cuenta con rutas de senderismo asequibles para toda la familia. Una de las excursiones más recomendables -de escasa dificultad y de aproximadamente media hora- culmina en los restos del Castillo de Mura.
Aunque hoy en día solo quedan las ruinas de esta antigua fortificación que desafió a las tropas de Felipe V, la recompensa real de llegar hasta aquí son las espectaculares vistas panorámicas. Desde la cima, se puede contemplar todo el valle, los frondosos bosques del parque natural y la silueta del pueblo empedrado a tus pies.