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Los resultados de las pruebas PISA del 2025 han vuelto a situar la educación en el centro del debate. Diversos expertos consultados coinciden en que no hay una única causa que explique la bajada del rendimiento del alumnado y remarcan que PISA permite detectar tendencias, pero no determinar por sí sola los motivos.
Entre los factores que aparecen con más fuerza están el impacto de las pantallas y las redes sociales, la pérdida de capacidad de atención, los efectos de la pandemia, la comprensión lectora y el aumento de la desigualdad social. También hay discrepancias sobre el papel de la metodología educativa y sobre si es necesario recuperar elementos de la escuela tradicional.
"El nuevo coeficiente intelectual es la capacidad de atención"
El catedrático de políticas educativas Francesc Pedró apunta al auge de las pantallas y las redes sociales, que favorecen una dinámica de estimulación constante, rapidez y periodos de atención más cortos.
Gregorio Luri resume esta preocupación con una frase: "El nuevo coeficiente intelectual es la capacidad de atención". El pedagogo señala que los resultados de PISA muestran desde hace años que los aciertos disminuyen a medida que la prueba se alarga, un fenómeno que vincula con la erosión de la capacidad de concentración.
La investigadora Sheila González pone como ejemplo un estudio hecho en Suecia que apunta a que la diferencia de resultados entre chicos y chicas se ha reducido porque las chicas también han sufrido una bajada asociada al uso de las redes sociales. A pesar de ello, otros expertos advierten de que la tecnología no puede convertirse en la única explicación.
Manuel Fernández recuerda que países como Estonia, Singapur o Corea del Sur están muy digitalizados y obtienen buenos resultados. Pedró también rechaza demonizar las pantallas y defiende que la escuela debe enseñar a hacer un uso crítico de ellas.
La comprensión lectora, una pieza clave
Para Enric Prats, uno de los problemas fundamentales es la comprensión lectora, porque las dificultades para entender un texto acaban afectando también a las matemáticas o las ciencias. "Si el alumno no entiende el enunciado de un ejercicio, por mucha ciencia que sepa, no podrá responderla", argumenta.
Luri coincide en la importancia del vocabulario y de los conocimientos previos: un texto se hace mucho más difícil de entender cuando el lector no dispone del bagaje necesario.
Los expertos también señalan la necesidad de fomentar el hábito lector desde las primeras etapas educativas y alertan de que la sociedad adulta tampoco destaca precisamente por ser una sociedad especialmente lectora.
"Muchos problemas no son pedagógicos, sino sociales"
La desigualdad aparece como otro de los grandes factores. Sheila González destaca que las aulas catalanas tienen hoy una mayor diversidad de niveles, procedencias y situaciones socioeconómicas.
La experta recuerda que Cataluña tiene, según sus declaraciones, un 30% de pobreza infantil y defiende que muchos de los problemas educativos actuales tienen un origen social, relacionado con el bienestar emocional o la precariedad familiar.
También señala que hay alumnos que tienen dificultades porque no hablan catalán y quizás solo tienen un dominio parcial del castellano.
Según González, el sistema educativo está pensado para un alumnado que mayoritariamente pueda avanzar de manera autónoma, mientras que la realidad actual es mucho más compleja: en un aula de 25 alumnos, puede haber una veintena con planes individuales. Por eso reclama incorporar profesionales de perfiles diversos a los centros.
El debate sobre la cultura del esfuerzo
Uno de los puntos que genera más controversia es la posible pérdida de la "cultura del esfuerzo".
Francesc Pedró considera que algunos sistemas educativos asiáticos que encabezan habitualmente PISA mantienen valores como la disciplina, el respeto a la autoridad y el esfuerzo, también reforzados por las familias.
David Rabadà va más allá y atribuye parte del problema al modelo educativo asociado a leyes como la LOGSE y la LOMLOE. El profesor critica el modelo competencial y el trabajo por proyectos porque, a su parecer, han reducido la exigencia y el esfuerzo del alumnado.
Rabadà defiende recuperar elementos como la memorización, los apuntes, los esquemas, los exámenes y el trabajo continuado, y reivindica que el alumnado necesita retener conocimientos para poder desarrollar después capacidades para resolver problemas.
Luri coincide en que se han descuidado los conocimientos y la memorización con la idea de que la información ya está disponible en internet. Su tesis es que sin conocimientos previos no se pueden desarrollar competencias.
Otros expertos rechazan volver a la escuela tradicional
Manuel Fernández discrepa de esta lectura y defiende que el modelo tradicional no ha desaparecido. También alerta contra una idealización del pasado y sostiene que el trabajo por proyectos no es necesariamente un problema, sino que hay que garantizar que la innovación educativa sea de calidad y basada en evidencias.
Sheila González considera que Cataluña ha hecho una apuesta clara por la innovación, pero que su aplicación real varía mucho según el centro y el docente.
Pedró defiende igualmente el modelo competencial: los contenidos son necesarios, pero deben ir acompañados de la capacidad de aplicarlos para resolver problemas. Por ello considera que recuperar la cultura del esfuerzo y el gusto por la lectura no es incompatible con las pedagogías innovadoras.
El catedrático también rechaza atribuir directamente la bajada a la LOMLOE, porque considera que los resultados de PISA reflejan un proceso educativo mucho más largo.
Cataluña se queda sin datos de PISA
Uno de los elementos más controvertidos es que Cataluña no dispone este año de datos propios de PISA. Los centros catalanes excluyeron de la prueba a un 23% del alumnado, muy por encima del máximo del 5% establecido para que la muestra sea representativa, y por ello los resultados han quedado invalidados.
González considera que el caso evidencia una falta de cultura de la evaluación y defiende que las pruebas deben incluir también al alumnado con necesidades especiales o planes individualizados.
Luri, en cambio, no lo atribuye a una mala fe de los centros. Recuerda que PISA establece unas condiciones sobre escolarización y lengua de la prueba y que los directores pueden excluir a alumnos que consideren que no pueden seguir su dinámica.
PISA también genera controversia
Los expertos tampoco coinciden sobre el valor de PISA. Fernández cuestiona que la evaluación internacional haya generado mejoras demostrables en los sistemas educativos y critica que condiciona el debate educativo a través de rankings e indicadores.
Prats reconoce las limitaciones de la prueba, pero considera que es un instrumento potente que permite comparar sistemas educativos internacionalmente. Pedró también admite sus defectos y señala que PISA tiende a priorizar competencias que tienen valor dentro del marco de la OCDE, pero defiende que las comparaciones internacionales permiten saber dónde se encuentra cada sistema.
Los expertos reclaman consenso y estabilidad
Ante el diagnóstico, Enric Prats defiende que la mejora no llegará en pocos años y que hay que empezar desde Infantil y Primaria, con especial atención a la comprensión lectora y al pensamiento crítico y científico.
También reclama consenso y estabilidad, con programas educativos que tengan una duración de cinco o diez años y que no cambien con cada nuevo gobierno.
Su propuesta pasa por un diálogo "largo y sin condiciones" entre todas las partes, proyectos educativos claros y estables para los centros y un aumento de los recursos económicos y humanos.