Una investigación impulsada por la Dirección General de Memoria Democrática ha localizado 56 fosas de la Guerra Civil y la dictadura franquista en la Cerdanya y ha permitido reconstruir la muerte y la inhumación de más de 300 personas.
El estudio, elaborado por el historiador Marc Pont Fitó, se presentó este jueves por la tarde en la Sala de Convenciones del Museo Cerdà de Puigcerdà, en un acto abierto a la ciudadanía.
La investigación multiplica por seis las fosas que hasta ahora constaban en el inventario de la Generalitat, donde solo había registradas 9, y aporta una visión más completa de los episodios de violencia, guerra y represión vividos en la comarca entre 1936 y los primeros años del franquismo.
Puigcerdà concentra buena parte de las fosas
Del total de fosas documentadas, 16 se encuentran en el municipio de Puigcerdà, la mayoría dentro del cementerio municipal. La capital cerdana tuvo un papel destacado durante la guerra como centro logístico y punto de llegada de personas refugiadas, hecho que explica la concentración de enterramientos.
En muchos casos, se trata de inhumaciones sin identificar ni señalizar. El estudio también detecta una presencia relevante de fosas en Lles de Cerdanya, Alp, Montellà i Martinet y Prullans, vinculadas a zonas fronterizas, hospitales militares o combates previos a la entrada de las tropas franquistas.
El trabajo reconstruye episodios como la represión de los primeros meses de la guerra, los enfrentamientos con el militante anarquista conocido como el Cojo de Málaga, la persecución de personas emboscadas y huidas, los bombardeos fascistas y la retirada republicana hacia Francia en 1939.
Represión, hospitales militares y combates
La categoría más numerosa corresponde a la represión franquista, con 11 fosas documentadas. Entre estas destacan los fusilamientos masivos perpetrados en Puigcerdà después de la ocupación, que habrían originado una de las fosas más importantes de la comarca.
Las fosas vinculadas a centros sanitarios son las que concentran el número más alto de víctimas identificadas, con más de una sesentena de nombres y apellidos documentados. También tienen un peso importante las fosas de combate y las relacionadas con la represión en la retaguardia.
En cuanto al perfil de las víctimas, los soldados republicanos representan el 41% de las fosas documentadas, mientras que solo se ha podido identificar una fosa individual correspondiente a un combatiente franquista.
Nuevos datos para futuras exhumaciones
El director general de Memoria Democrática, F. Xavier Menéndez, ha destacado que la investigación “permite profundizar en el conocimiento de la Guerra Civil y la represión” y ayuda a preservar la memoria democrática a partir de una base documental rigurosa.
“Conocer dónde están las fosas y entender el contexto en el que se originaron es un paso imprescindible para continuar avanzando en las políticas de memoria y en la restitución de la dignidad de las víctimas”, ha afirmado.
Los datos obtenidos se incorporarán al Banco de la Memoria y servirán para actualizar el registro oficial de fosas de Cataluña. También permitirán orientar futuras intervenciones arqueológicas y posibles exhumaciones previstas por los planes de fosas de la Generalitat.
Con este trabajo, la Dirección General de Memoria Democrática suma ya 31 estudios de documentación publicados, de los cuales trece se centran en la localización y documentación de fosas de la Guerra Civil y la dictadura.
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