Junts quiere adaptar la tasa turística a la realidad territorial para reforzar la autonomía local

El grupo parlamentario presenta un modelo más justo que proteja las zonas menos turísticas y garantice que los recursos se gestionen desde los municipios

17 de enero de 2026 a las 13:23h

El grupo parlamentario de Junts ha registrado diversas enmiendas al proyecto de ley sobre la tasa turística, con el objetivo de asegurar un sistema más equitativo, ajustado a la diversidad territorial del país y que defienda especialmente los municipios con menor presión turística. Además, proponen fortalecer la autonomía de los gobiernos locales en la gestión de estos recursos.

Diferenciación territorial y estacionalidad adaptada

Según el diputado de Junts, Joan Canadell, tras haber recogido opiniones del sector turístico, “necesitamos una tasa turística razonable, transparente y pensada país a país y municipio a municipio. No se puede gobernar el turismo desde un despacho sin tener en cuenta la realidad del territorio”.

Las enmiendas planteadas parten del reconocimiento de que “no toda Cataluña vive el turismo de la misma manera”, afirma Canadell. Por ello, proponen establecer una definición diferenciada de la estacionalidad según cada zona:

  • Barcelona ciudad se consideraría temporada alta durante todo el año.
  • Costa Brava, Costa Dorada, Costa de Barcelona y Pirineo tendrían temporada alta solo en los meses de verano.
  • El resto del territorio mantendría consideración de temporada baja permanentemente.

Esta propuesta quiere proteger especialmente áreas interiores, rurales y montañosas que trabajan para desestacionalizar el flujo turístico

Más recursos para los municipios y gestión local

Otro punto clave es asegurar que los ingresos generados por esta tasa revertieran mayoritariamente en el mismo territorio. Canadell explica que “Junts propone destinar el 70% de toda la recaudación directamente a los ayuntamientos, así como el 100% del recargo municipal aplicado por los consistorios”. Esta medida busca que sean los gobiernos locales quienes decidan dónde invertir este dinero para gestionar realmente el impacto del turismo.

Asimismo, Canadell destaca: “la tasa turística debe servir para dar herramientas a los municipios, no para vaciarlos de recursos ni para hacer parches sin criterio. Quien vive el turismo cada día es quien mejor sabe cómo gestionar sus efectos”. Con esta mirada rechazan cualquier tipo de recentralización o imposición externa sobre los fondos recaudados.

Subidas progresivas y flexibilidad fiscal local

Por otro lado, las enmiendas contemplan un incremento gradual del gravamen durante tres años consecutivos —exclusivamente en temporada alta— hasta doblar el importe actual. Según Canadell: “Esta fórmula permite dar margen de adaptación al sector, evitar incrementos súbitos y concentrar el esfuerzo fiscal allí donde realmente hay una mayor presión turística”.

Además, Junts defiende que los ayuntamientos puedan aplicar un recargo propio pero con límites relacionados con la tasa general y diferenciados según tipología de alojamiento. Esto garantizaría una fiscalidad proporcional evitando que todos los establecimientos tributen igual. También se añade la posibilidad de que los consistorios fijen este recargo en cualquier momento durante el año dentro de los parámetros establecidos.

Más exenciones y control transparente de los fondos

La enmienda incluye ampliar hasta los 18 años —en lugar de los 16 vigentes— la exención aplicable a menores por el pago de la tasa turística. Asimismo, propone crear una Comisión de seguimiento del Fondo de la tasa turística, encargada de asegurar transparencia, supervisión efectiva y participación territorial en la gestión económica.

Canadell apunta: “Esta comisión debería velar para que los recursos se destinen realmente a mejorar el turismo, la vivienda y los servicios públicos; también se encargaría de analizar el impacto de los incrementos progresivos”.