Las empresas inmobiliarias están reduciendo su presencia en el mercado catalán y ya venden casi el doble de viviendas de las que compran. Según datos notariales hechos públicos este viernes, las personas jurídicas vendieron 12.010 pisos más de los que adquirieron en 2025, la desinversión más elevada de los últimos veinte años y una cifra que supera claramente la registrada durante la burbuja inmobiliaria.
En concreto, durante el año pasado las empresas se desprendieron de 25.969 viviendas, mientras que solo compraron 13.959, hecho que confirma una tendencia clara de desinversión y un traspaso de los activos hacia compradores particulares.
Los datos forman parte del informe ‘Radiografía del mercado de la vivienda en Cataluña 2007-2025’, elaborado a partir del Portal Estadístico del Notariado y presentado este viernes en el Colegio de Economistas. Según el estudio, el 12% de las viviendas vendidas por personas jurídicas han ido a parar a particulares, una proporción superior a la media estatal.
Impacto en el mercado del alquiler
El Colegio de Notarios alerta que esta salida de empresas del mercado puede tener efectos negativos sobre la oferta de alquiler. Según el director del Centro Tecnológico del Notariado, Albert Martínez Lacambra, las empresas inmobiliarias suelen tener vocación de alquilar viviendas, de modo que si optan por venderlos se reduce el parque disponible.
“Es el momento de mayor desinversión en los últimos veinte años (...) No conseguimos tener un mercado estable de alquiler”, ha advertido. En esta línea, ha defendido que impedir que las empresas compren vivienda podría reducir aún más la oferta de alquiler.
Los datos llegan en un momento en que en Cataluña se está debatiendo limitar la compra especulativa de vivienda, una propuesta que genera debate entre administraciones y agentes del sector.
Barcelona lidera la desinversión
La situación es especialmente visible en Barcelona ciudad, donde las personas jurídicas vendieron 1.705 pisos más de los que compraron durante el 2025, también la cifra más alta en dos décadas.
En total, los fondos inmobiliarios vendieron 4.085 viviendas en la capital catalana durante el último año, más del doble de las 2.380 que adquirieron.
Las donaciones de viviendas casi se duplican
Las tensiones para acceder a la vivienda también se reflejan en otro fenómeno en crecimiento: las donaciones de viviendas de padres a hijos. Según los datos notariales, en Cataluña casi se han duplicado en seis años, pasando de 1.400 operaciones en 2019 a 2.900 en 2025, un aumento del 96%.
Según Martínez Lacambra, esta situación evidencia que cada vez más jóvenes dependen del apoyo familiar para acceder a una vivienda. “Esto afecta solo a los que tienen la suerte de que sus padres les pueden dar una vivienda, pero la mayoría de jóvenes tienen una auténtica dificultad”, ha afirmado.
Por eso, ha defendido que las políticas de vivienda se deben centrar especialmente en los jóvenes, con medidas relacionadas con financiación, vivienda protegida o acceso al mercado.
Los notarios descartan una burbuja inmobiliaria
A pesar del aumento de los precios y las dificultades de acceso a la vivienda, los notarios descartan que haya una nueva burbuja inmobiliaria. Según Martínez Lacambra, el problema principal es la falta de oferta.
“Normalmente, una burbuja se acompaña de un aumento del endeudamiento, y eso ahora no está pasando”, ha explicado. Actualmente, la deuda de las familias representa el 43% del PIB, muy lejos del 109% que se registró durante la crisis financiera.
En cuanto a la financiación, el 71,2% de las compraventas de vivienda en Cataluña se hicieron con hipoteca, con un porcentaje medio de financiación del 73,7% sobre el valor del piso.
Finalmente, el director del Centro Tecnológico del Notariado ha pedido que las políticas de vivienda se diseñen “con datos y no con percepciones” y ha defendido que los escudos sociales se asuman desde el Estado y no desde particulares o propietarios individuales.