Los resultados de PISA 2025 en Cataluña no se podrán comparar ni con los de otros territorios ni con la serie histórica catalana por una incidencia técnica en la aplicación de las pruebas. El Departamento de Educación ha informado de que la muestra registró una tasa de exención del 23,2%, muy por encima del máximo del 5% recomendado por la OCDE.
En total, 591 alumnos quedaron exentos de las pruebas realizadas entre el 31 de marzo y el 16 de mayo de 2025. De estos, 6 lo fueron por discapacidad física, 493 por discapacidad cognitiva, conductual o emocional, y 92 por dominio insuficiente de la lengua.
Educación ha abierto diligencias informativas para aclarar cómo y por qué se produjo esta situación. El Departamento sostiene que la incidencia no hará que Cataluña desaparezca del informe estatal de PISA, pero sí que constará con una acotación técnica respecto al resto de territorios. En cambio, no aparecerá en el anexo del informe de la OCDE que resume los datos de las comunidades autónomas.
Una muestra que pierde representatividad
En Cataluña se seleccionaron 51 centros para participar en las pruebas PISA 2025. El censo inicial de alumnos que debían hacer la evaluación era de 2.545 estudiantes, pero los centros excluyeron a 591 en el momento de aplicar las pruebas.
Según fuentes de las administraciones, no se hizo una validación previa de las exenciones aplicadas, lo que disparó la tasa hasta el 23,2%. Esta alteración ha provocado que la muestra pierda representatividad y que los resultados no sean comparables.
Educación también ha explicado que las pruebas PISA coincidieron en el tiempo con las pruebas de final de etapa de la ESO, celebradas el 10 y 11 de abril. Los criterios de exención, sin embargo, no son los mismos: en las pruebas catalanas quedan excluidos los alumnos con necesidades educativas especiales, mientras que en PISA se requiere una valoración individual y estas necesidades no implican automáticamente quedar fuera.
Educación crea una nueva comisión de control
El Departamento también apunta que, en el momento de las pruebas, el sistema se encontraba en un proceso de transición por el cambio del Consejo Superior de Evaluación a la nueva Agencia de Evaluación y Prospectiva.
Para evitar que la situación se repita, el Gobierno ha creado una Comisión de coordinación de pruebas y estudios de evaluación, que deberá supervisar las muestras antes de aplicar las pruebas en Cataluña. El DOGC publica este viernes la creación de este órgano técnico, adscrito a la Secretaría de Mejora Educativa. La comisión estará formada por una presidencia y seis vocalías y deberá elaborar protocolos específicos de aplicación y control para cada tipo de prueba.
Educación insiste en que se trata de un hecho “aislado” y asegura que la incidencia no se ha repetido en otras evaluaciones hechas este año, como la evaluación general del sistema, PIRLS o las pruebas catalanas de final de etapa.
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