La situación en las carreteras catalanas continúa siendo complicada a causa del temporal, con nuevas incidencias que se suman a las ya existentes. Las autoridades de tráfico mantienen la llamada a la prudencia y recomiendan evitar desplazamientos no imprescindibles, especialmente en las zonas de montaña y en las comarcas más afectadas por la lluvia.
En el macizo del Montseny, la carretera BV-5301 se mantiene cortada en ambos sentidos por desprendimientos. Además, a la altura de Santa Maria de Palautordera, en la misma vía, todavía se da paso alternativo por la caída de árboles en la calzada, una situación que genera aproximadamente dos kilómetros de retenciones en ambos sentidos de circulación.
Las inundaciones continúan afectando diversas vías de las comarcas gerundenses. En estos momentos, están cortadas la C-252 entre Vilabertran y Peralada, la GI-644 en Forallac y la GIV-6546 en Palafrugell, con afectaciones importantes a la movilidad local y comarcal.
La nieve también provoca incidencias graves en el Pirineo. La BV-4024 está cortada en el Coll de Pal por acumulación de nieve, y la BV-4031 ha quedado totalmente cortada entre Castellar de n’Hug y Toses por las condiciones adversas de la calzada. En otros puntos, continúa siendo obligatorio circular con cadenas en la C-28 en el Port de la Bonaigua y en la C-142b para acceder al Pla de Beret.
En la carretera L-504, en el término de Tírvia, se mantiene el paso alternativo a causa de desprendimientos. Además, se han activado restricciones para los vehículos articulados en la N-230 entre Vilaller y Vielha, donde la presencia de nieve o hielo en la calzada dificulta la circulación con seguridad.
Ante este escenario cambiante, el Servei Català de Trànsit insiste en la necesidad de consultar el estado de las carreteras antes de desplazarse, extremar la precaución al volante y adaptar la conducción a las condiciones meteorológicas adversas.