Después del inicio del conflicto en Oriente Medio, los precios de los carburantes mantienen una tendencia alcista sostenida. Este domingo se ha registrado un nuevo récord con el litro de gasolina a 1,73 euros, el gasóleo convencional a 1,84 euros y el gasóleo agrícola (B) a 1,5 euros. Este incremento representa una subida de 41 céntimos —aproximadamente un 30%— en el caso del diésel habitual, 37 céntimos (33%) para el combustible agrícola y 24 céntimos (16,5%) en la gasolina respecto a los precios medios que se registraron cuando Estados Unidos e Israel comenzaron las hostilidades contra Irán.
Según los datos semanales publicados por el Ministerio para la Transición Ecológica, estos niveles son los más elevados observados durante el 2026. Sin embargo, todavía no alcanzan los picos alcanzados durante el estallido de la guerra de Ucrania, cuando los precios superaban los dos euros por litro como media.
Subida más intensa del gasoil
La subida del gasóleo convencional ha sido más marcada que la de la gasolina. Esta situación ha provocado que por primera vez en tres años el diésel supere el coste de la gasolina 95. Este fenómeno se produjo el pasado día 6 de marzo y este domingo se mantiene esta dinámica: la gasolina 95 cotiza ligeramente por debajo del diésel habitual, con menos de un céntimo de diferencia.
Estaciones donde el gasoil supera los dos euros
En al menos diez estaciones de servicio diferentes se ha detectado que el precio del gasoil supera los dos euros por litro. La gasolinera más cara es la situada en la plaza Ibiza de Barcelona, donde llega hasta los 2,18 euros. También hay puntos con tarifas superiores a los dos euros en Ripoll, Castellbisbal, Calders, Camarasa o Sant Joan les Fonts.
Este valor queda muy cercano en otras localizaciones como El Catllar (Tarragonès), donde el domingo se rozaba también esta cifra. En cuanto a la gasolina no se han detectado puntos donde haya cruzado este umbral pero sí un grupo reducido de estaciones con precios por encima de 1,9 €/litro, localizadas en Arenys de Mar, Barcelona ciudad, L’Hospitalet de Llobregat, Mollet del Vallès, Sant Andreu de la Barca, Castelló d’Empúries y Llers.
Efectos sobre la actividad agrícola
El encarecimiento del gasóleo agrícola no se veía desde noviembre de 2022. Aquel año coincidió con el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania que había disparado notablemente los costes de los carburantes. Después de aquel pico iniciales los precios habían experimentado una tendencia a la baja durante más de dos años hasta estabilizarse justo antes de los hechos actuales. De hecho, justo antes de los ataques contra Irán este combustible tenía un coste aproximado de 1,1 euros/litro, un nivel muy inferior comparado con enero de 2022.
Ahora mismo el sector agrario ya nota claramente las consecuencias: "El litro de este combustible ya cuesta 37 céntimos de euro más que antes de que estallara esta nueva crisis", explican fuentes sindicales. En este contexto el pasado viernes Unió de Pagesos exigió al Gobierno medidas urgentes para frenar “la especulación” y hacer uso “del margen de maniobra” disponible para que la administración pueda ayudar activamente al colectivo de agricultores afectados.
Más presiones económicas: energía y fertilizantes
Esta crisis no solo afecta directamente al combustible sino también a los costes energéticos generales y a los fertilizantes necesarios en plena temporada alta para el campo catalán. Vicenç Pascual, jefe sectorial cereales dentro de JARC (Junta Agraria Regional Catalana), manifestaba recientemente: "Los costes son inasumibles y nos abocan a otro año de pérdidas considerables" según declaraciones recogidas por la agencia ACN.
Ante estas dificultades especialmente graves para el sector cerealista —que ya sufre campos impracticables por los excesos pluviales— las organizaciones agrarias reclaman acciones inmediatas como una rebaja fiscal sobre los carburantes o garantizar una aplicación efectiva estricta de la Ley de Cadena Alimentaria para que no se produzcan pagos inferiores al coste real productivo.
