El drama de la vivienda en Cataluña: El 29% de inquilinos se ha tenido que mudar el último año por no poder pagar

Uno de cada tres destina más de la mitad del sueldo a la vivienda y la mayoría no puede ahorrar, quedando atrapado en el mercado de alquiler sin poder acceder a hipotecas

18 de marzo de 2026 a las 08:50h

El mercado del alquiler continúa tensionando las economías domésticas en Cataluña hasta el punto de que casi tres de cada diez inquilinos se han visto obligados a cambiar de piso en el último año por motivos económicos. Así lo recoge el informe La vivienda. Cimiento de desigualdades de Intermón Oxfam, que alerta de una realidad creciente: los llamados “desahucios invisibles”.

Este fenómeno no responde a procesos judiciales, sino a finalizaciones de contrato o subidas de precio inasumibles que acaban forzando a las familias a marcharse. Aunque la cifra catalana (29%) es inferior a la media estatal (34,2%) y especialmente a la de Madrid (42,8%), el impacto social es notable.

 

Mudarse y perder raíces

Según el informe, seis de cada diez mudanzas implican abandonar el barrio o municipio habitual, hecho que supone una ruptura con el entorno y las redes de apoyo. La ONG advierte que esto provoca un “debilitamiento de las redes sociales y comunitarias”, especialmente en colectivos vulnerables.

A escala estatal, los más afectados por estos desplazamientos son las personas extracomunitarias (37%) y los jóvenes menores de 25 años (31,9%).

 

La “trampa del alquiler”: pagar mucho y no poder ahorrar

Más allá de las mudanzas, el estudio evidencia la presión económica que supone vivir de alquiler. En Cataluña, uno de cada tres inquilinos destina más de la mitad de sus ingresos a la vivienda, y hasta un 11,1% dedica más del 70% del sueldo. En conjunto, ocho de cada diez inquilinos superan el umbral del 30% de ingresos destinados a la vivienda, considerado el límite recomendado.

Esta situación se traduce en una realidad clara: el 53% de los inquilinos no consigue ahorrar después de pagar el alquiler. En cambio, más de la mitad de las personas con vivienda en propiedad sí que pueden hacerlo. El autor del informe, Alejandro García-Gil, lo resume así: “Es la trampa del alquiler: los precios elevados impiden ahorrar y dificultan acceder a una hipoteca”.

 

Comprar, cada vez más lejos

Las dificultades para ahorrar tienen consecuencias directas: más de la mitad de las personas que viven de alquiler ven improbable poder comprar una vivienda en el futuro. Solo una minoría se muestra optimista. El informe también apunta que incluso con ingresos modestos, tener una vivienda en propiedad facilita más el ahorro que vivir de alquiler con un sueldo más alto, evidenciando el impacto estructural del modelo actual.

La presión del alquiler no solo afecta el acceso a un techo, sino también la calidad de vida. Según los datos, casi un 20% de la población no ha podido afrontar el pago de suministros básicos durante el último año. Con este escenario, Intermón Oxfam alerta que la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de desigualdad, especialmente para jóvenes, familias con menos recursos y colectivos vulnerables.