El mundo de la música y de la cultura pop española despide Manuel Arjona, uno de los nombres vinculados a los orígenes de Locomía, el grupo que convirtió los abanicos gigantes, las coreografías geométricas y la estética más extravagante en un icono de finales de los años 80 y principios de los 90.
Arjona ha fallecido a los 58 años en Viladecans, donde vivía desde hacía años. Según han avanzado diversos medios, la muerte se ha producido de forma repentina en su domicilio. Horas antes, el artista había estado pintando, una de sus grandes pasiones, antes de irse a dormir y no volver a despertar.
La noticia ha provocado una fuerte conmoción entre los seguidores de Locomía y entre antiguos compañeros de la formación. Luis Font, también vinculado a la historia del grupo, le ha despedido con un mensaje emotivo en las redes sociales, donde ha destacado la luz y el recuerdo que deja Arjona.
De Ibiza a fenómeno internacional
Manuel Arjona formaba parte del núcleo inicial de Locomía, una propuesta que nació en Ibiza a mediados de los años 80, primero más vinculada a la moda, la noche y la performance que a la música convencional. El grupo creció en el ambiente de libertad de la isla y acabó dando el salto a las discotecas y a los grandes escenarios con una imagen absolutamente reconocible.
Su mezcla de música dance, teatralidad, hombreras imposibles y abanicos rompió moldes en una España que aún no estaba acostumbrada a una puesta en escena tan transgresora. RTVE Play define Locomía como una formación que se atrevió a ser diferente en un país “no tan moderno”, y que marcó toda una época por su estilo, las coreografías y su manera de entender el espectáculo.
Con el tiempo, Locomía pasó de ser una tribu artística nacida en la noche ibicenca a convertirse en un fenómeno musical con proyección internacional. Temas como “Locomía” o “Rumba, Samba, Mambo” consolidaron una marca propia, fácilmente identificable, que aún hoy continúa asociada a una estética irrepetible.
Una trayectoria marcada por los altibajos
La historia de Locomía también ha sido revisada en los últimos años a través de documentales y ficciones que han recuperado la cara más brillante, pero también la más compleja, del grupo. Movistar Plus estrenó en 2022 la serie documental Locomía, centrada en el ascenso, los conflictos internos y las renuncias que acompañaron el éxito de la banda.
Más recientemente, la película Disco, Ibiza, Locomía llevó a los cines una versión ficcionada de aquel universo, con el trasfondo de la industria musical, la explosión del pop latino y las tensiones alrededor de un grupo que fue tan popular como difícil de gestionar.
Después de dejar la primera línea mediática, Arjona mantuvo una vida más discreta, aunque nunca quedó del todo desvinculado del recuerdo de Locomía. En los últimos años también había participado en actos relacionados con la memoria del grupo y había continuado vinculado al arte desde una vertiente más personal.
Un nuevo golpe para la memoria de Locomía
La muerte de Manuel Arjona se suma a la pérdida de otros integrantes vinculados a las diferentes etapas de Locomía. En los últimos años también han fallecido Santos Blanco, Frank Romero y Francesc Picas, nombres que forman parte de una historia colectiva marcada por el éxito, los excesos, las rupturas y una huella muy particular en la cultura popular.
Con Arjona desaparece uno de los rostros asociados a los primeros años de un proyecto que entendió el escenario como una explosión visual y que convirtió la diferencia en marca propia. Locomía fue moda, música, provocación y espectáculo, pero también un símbolo de una época en la que la cultura pop comenzaba a abrir nuevas ventanas.
Su muerte deja un vacío entre los fans que todavía recuerdan aquel movimiento de abanicos que hizo historia y que convirtió a Locomía en una de las imágenes más singulares de la música española.