Los Mossos d'Esquadra, conjuntamente con la Guardia di Finanza, han desmantelado una organización criminal de alcance internacional dedicada al tráfico de hachís. El operativo se llevó a cabo de manera simultánea el 10 de febrero en Italia, Cataluña, Zaragoza y Málaga y se saldó con 17 personas detenidas, de entre 20 y 60 años.
Dos de las detenciones se produjeron en Savona y Milán, mientras que el resto se efectuaron en diferentes puntos de Cataluña y del Estado. A los arrestados se les atribuyen delitos contra la salud pública por tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal.
En el conjunto de la investigación se han intervenido más de 500 kilos de hachís y 10 de marihuana, con un valor de mercado estimado de casi tres millones de euros. Las indagaciones apuntan a que la red podría haber transportado más de 400 kilos adicionales de hachís que no han sido intervenidos.
Dos redes interconectadas
La investigación, iniciada en 2024 en el marco de un equipo conjunto de investigación, ha permitido identificar dos estructuras criminales diferenciadas pero coordinadas. Un primer entramado, establecido en Cataluña, se encargaba de importar el hachís procedente de Marruecos y habilitar centros logísticos para su almacenamiento. El segundo grupo recibía la droga en Cataluña y coordinaba el transporte hacia el norte de Italia, donde era distribuida.
El día del operativo se practicaron 14 entradas y registros simultáneos. En Cataluña, las actuaciones se concentraron principalmente en el área metropolitana, con intervenciones en Badalona, Sant Adrià de Besòs, Tiana, Mataró, Calella, Montcada i Reixac y Llorenç del Penedès.
En Marbella (Màlaga), efectivos italianos se desplazaron para participar en registros en un dispositivo conjunto con la División de Investigación Criminal de los Mossos y con la colaboración de la Policía Nacional. Paralelamente, agentes de los Mossos actuaron en Taüst (Saragossa) con el apoyo de la Guardia Civil.
En el dispositivo final se intervinieron más de 40 kilos de hachís, dos vehículos de alta gama, dos armas de fuego —una real y una simulada— y más de 60.000 euros en efectivo.
Un modelo “en red, flexible y adaptable”
Según han destacado los Mossos, la coordinación policial entre los dos países ha sido clave para identificar a los responsables de cada fase del tráfico, desde la importación hasta el transporte internacional, y para ejecutar una actuación simultánea que ha permitido desarticular completamente la estructura criminal.
La organización funcionaba como una red con varios grupos interconectados y con un cierto grado de autonomía. Este modelo “en red, flexible y adaptable” permitía que diferentes células asumieran funciones de manera inmediata si algún nodo se desactivaba, asegurando la continuidad de la actividad delictiva.
En Cataluña, un grupo principal gestionaba la recepción y primera distribución, mientras que grupos secundarios actuaban como proveedores alternativos. Las estructuras compradoras, ubicadas tanto en España como en Italia, adquirían la droga para distribuirla en los mercados finales del centro de Europa.
Aparte del equipo conjunto policial, también se constituyó un equipo conjunto judicial integrado por el juzgado de instrucción número 4 de Badalona y la Fiscalía Antimafia de Milà.