El modelo de colonias escolares en Cataluña atraviesa un momento crítico. En solo unas semanas, las reservas han caído más de un 54%, un descenso que el sector atribuye directamente a la protesta impulsada por más de 670 escuelas e institutos, que han decidido no programar estas actividades para el próximo curso como medida de presión.
La consecuencia es inmediata: un escenario de incertidumbre que ya amenaza la viabilidad de muchas casas de colonias y pone en riesgo hasta 5.000 puestos de trabajo.
Una protesta que ha paralizado el calendario escolar
El movimiento docente, articulado bajo el lema de detener salidas y colonias, busca forzar al Departamento de Educación a negociar mejoras laborales. Entre las reivindicaciones está el hecho de que estas actividades no están remuneradas y que implican una carga extra para el profesorado.
Este posicionamiento ha tenido un efecto inmediato en el sector del ocio educativo. Desde la Asociación Catalana de Casas de Colonias, aseguran que el contacto con los centros se ha reducido al mínimo. “Hay un silencio absoluto”, explican, en referencia a la falta de reservas y consultas para el próximo curso.
Un sector parado y sin margen de planificación
Las casas de colonias funcionan con calendarios muy anticipados, a menudo de un año o más. Esta parada súbita en las reservas genera una situación especialmente delicada, ya que impide planificar personal, actividades y logística.
Algunos centros mantienen reservas “de palabra”, pero sin compromiso firme, hecho que incrementa todavía más la incertidumbre. Sin una previsión clara, muchas instalaciones se encuentran ahora mismo en una situación límite.
Impacto directo en la economía y el empleo
El sector da servicio a cerca de 150.000 niños cada año y genera una actividad económica significativa. Pero la situación actual podría provocar un efecto dominó: si no hay colonias escolares, muchas casas no podrán mantenerse abiertas ni siquiera durante el verano.
Desde la Asociación Catalana de Empresas de Ocio, Educación y Cultura alertan que la mitad de las colonias previstas están en riesgo, con la posibilidad real de cierres y despidos si el conflicto no se resuelve a tiempo.
Una pérdida que va más allá de los números
Más allá del impacto económico, el sector insiste en el valor educativo de las colonias. Consideran que son una herramienta clave para el desarrollo personal de los niños, que permite aprender en entornos diferentes, fomentar la convivencia y adquirir competencias sociales.
“No podemos concebir un curso escolar sin colonias”, apuntan desde diversas empresas del sector, que ven en estas actividades un elemento estructural del sistema educativo catalán.
Septiembre, punto crítico para el futuro del sector
El calendario juega en contra. El sector considera que junio sería el momento ideal para reconducir la situación, pero fija septiembre como límite definitivo.
Si al inicio del curso no hay un acuerdo entre administración y docentes, el sector advierte que el contexto podría devenir de extrema gravedad, con consecuencias que podrían alargarse durante años.
Reclaman integrar las colonias al sistema educativo
Ante este escenario, las entidades reclaman un cambio de fondo: que las colonias dejen de ser consideradas una actividad complementaria y pasen a formar parte estructural del sistema educativo.
Defienden que el ocio educativo es inseparable del aprendizaje y que hay que garantizar su continuidad con un marco estable y protegido.
Entre el apoyo a los docentes y la preocupación por el futuro
A pesar de dar apoyo a las reivindicaciones del profesorado, el sector admite sentirse atrapado en el conflicto. Consideran que están sufriendo las consecuencias de una negociación que les es ajena, pero que impacta directamente en su actividad.
“Somos parte de la solución, no el problema”, insisten, pidiendo diálogo y una resolución rápida.
Un modelo en riesgo de desaparecer
Con el recuerdo de la pandemia todavía presente, el sector alerta que la desaparición de las colonias podría tener efectos irreversibles. Si muchas casas cierran, recuperar este modelo será muy difícil.
El mensaje es claro: el futuro de las colonias escolares se decide en los próximos meses, y el resultado marcará el rumbo de uno de los pilares del ocio educativo en Cataluña.
