Colapso total en la A-2: hasta 18 km de colas por la AP-7 cortada en Martorell y el caos viario se extiende a todo el entorno de Barcelona

Para aliviar la situación, una de las medidas adoptadas ha sido el levantamiento de las barreras de peaje de la C-32 sur

22 de enero de 2026 a las 08:40h
Actualizado: 22 de enero de 2026 a las 09:35h

El tráfico en la red viaria metropolitana de Barcelona vive una jornada especialmente complicada este jueves a consecuencia del corte de la AP-7 entre Martorell y Sant Sadurní d’Anoia. La interrupción, que se activó el miércoles por la tarde, está provocando un efecto dominó en las principales vías alternativas, con la A-2 como punto más crítico, donde se han llegado a acumular hasta 18 kilómetros de retenciones en sentido este, hacia Barcelona, entre Cornellà de Llobregat y Martorell.

Según ha informado el Servei Català de Trànsit (SCT), el corte de la AP-7 se mantiene por motivos de seguridad, ante el riesgo de un posible derrumbe en una zona cercana al punto donde el martes se produjo un accidente de un tren de Rodalies. Las tareas de revisión y estabilización de la infraestructura podrían alargarse varios días, lo que obliga a mantener los desvíos de tráfico y complica notablemente la movilidad en el eje sur del país.

Con la AP-7 cortada en sentido sur, los vehículos son desviados principalmente hacia la A-2, una vía que ya registra habitualmente una elevada intensidad de tráfico y que esta mañana ha quedado prácticamente saturada. Las colas se han formado a primera hora y han afectado especialmente a los desplazamientos de entrada a Barcelona.

Para aligerar la situación, una de las medidas adoptadas ha sido el levantamiento de las barreras de peaje de la C-32 sur, que se mantiene abierta para todos los vehículos. Aun así, esta vía también ha sufrido incidencias, ya que ha quedado cortada a la altura de Sitges en sentido norte, hacia Barcelona, a causa de un accidente, hecho que ha limitado su utilidad como alternativa fluida.

El SCT ha establecido diversos itinerarios recomendados para redistribuir el tráfico. Entre las rutas alternativas destacan la C-25 para los desplazamientos hacia el interior, la N-340 y la C-15 en dirección al Penedès, la misma C-32 por el litoral —a pesar de las incidencias puntuales— y los ejes C-58 y B-40 para enlazar con la A-2.

La situación se ha visto aún más agravada por otras incidencias viarias. Un accidente al inicio de la C-33 en dirección a Montcada i Reixac ha obligado a cortar un carril, generando complicaciones en el nudo de la Trinidad, en la pata norte de la B-20 en Santa Coloma de Gramenet, así como en la ronda Litoral (B-10) desde el Fórum y en la ronda de Dalt (B-20) desde Horta. Al norte del área metropolitana también se han registrado retenciones en la C-31, entre Badalona y Glòries, y en la C-33 en dirección a Barcelona.

En cuanto a la AP-7, el panorama es de congestión generalizada. Hay tramos con circulación lenta o retenciones entre Montmeló y Tarragona, Barberà del Vallès y Tarragona, el Papiol y Tarragona, así como en Martorell en sentido sur. El punto más crítico continúa siendo el enlace de Martorell en dirección a Castellón, donde el corte obliga a efectuar desvíos hacia la A-2.

A todo ello se suma la suspensión parcial del servicio de Cercanías, que ha incrementado el uso del vehículo privado en los accesos sur de Barcelona. Las principales vías afectadas son la C-31 en L'Hospitalet de Llobregat, la C-32 desde Sitges, Castelldefels, Sant Boi y Esplugues en dirección a la capital, así como el tramo de la C-32 entre Sant Boi y Sitges

Tráfico pide máxima prudencia, planificar los desplazamientos con antelación y, siempre que sea posible, optar por rutas alternativas o aplazar los viajes no imprescindibles, ya que la situación podría mantenerse complicada durante los próximos días mientras duren los trabajos en la AP-7.