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Durante la campaña de la siega de este año, de momento hasta el 15 de agosto, se han registrado un total de 36 incendios relacionados directamente con las tareas de recolección del cereal. La gran parte de estos siniestros han afectado exclusivamente campos agrícolas y se han detenido antes de que llegaran a zonas forestales.
Los datos indican que el 69,4% de los incendios (un total de 25) fueron provocados por máquinas recolectoras, mientras que el resto se debe a otros equipamientos agrícolas. Esta cifra representa una ligera reducción respecto a la campaña pasada, ya que los incendios vinculados a la siega han disminuido del 3,5% a menos del 3%.
Niveles elevados de riesgo y condiciones adversas
Esta campaña se ha desarrollado en un contexto caracterizado por unos niveles de peligro de incendio forestal superiores a los valores medios habituales, especialmente en las comarcas de Lleida. Además, se ha sumado una buena cosecha y una alta acumulación de paja seca, factores que incrementan el riesgo potencial.
La siega es una actividad agraria esencial pero inherentemente arriesgada, ya que se realiza habitualmente durante periodos con temperaturas elevadas y humedades bajas. Esto hace que el cereal y los restos vegetales sean muy inflamables. Las máquinas pueden generar puntos calientes o chispas debido a averías mecánicas, sobrecalentamiento o rozamientos con piedras o elementos metálicos.
Operativo preventivo especializado
Con el fin de minimizar estos riesgos, los Agentes Rurales junto con el Grupo Especial de Prevención de Incendios Forestales (GEPIF) han desplegado un dispositivo específico orientado a la vigilancia y apoyo al sector agrícola. Este operativo se ha realizado en colaboración con las Agrupaciones de Defensa Forestal (ADF) y ha sido adaptado según las particularidades territoriales: desde el 2 de junio hasta el 31 de julio en Lleida y Cataluña Central; y entre el 1 de julio y el 15 de agosto en la Conca de Barberà.
Análisis de los principales incendios
El incendio más extenso tuvo lugar el 8 de julio en Guimerà (Urgell), donde se quemaron 413 hectáreas, originado por una empacadora. Seguidamente destacan los fuegos declarados en Talavera (Segarra), con 102 hectáreas afectadas, y Castellfollit del Boix (Bages), donde se vieron afectadas 87 hectáreas.
Estos siniestros se repartieron entre 16 comarcas diferentes. La Noguera lidera el número de incendios vinculados a la siega con cinco casos; seguido por el Segrià con cuatro; mientras que el Urgell, Segarra, Conca de Barberà y Alt Empordà registran tres incidentes cada uno.
Mecánica de los siniestros: detalle de los equipos implicados
De los 36 incendios documentados, veinticinco están relacionados directamente con máquinas recolectoras. En ocho casos se identificó como origen componentes asociados al motor o sistema de escape — incluyendo colectores, tubos de escape así como catalizadores y filtros de partículas — conocidos por alcanzar temperaturas muy elevadas.
Por otro lado, diecisiete incidentes responden a diversas averías o problemas mecánicos específicos. Entre estos destaca:
- Cuatro casos vinculados directamente a la sierra de corte;
- Cuatro incidentes debidos a los roces sobre el peine o cabezal;
- Un caso provocado por acumulación interna de restos vegetales;
- Y un incidente causado por la rotura de un cojinete.
No obstante, en varios casos no ha sido posible determinar exactamente qué elemento mecánico inició la ignición.
Cronología de los incendios: mayor concentración durante horas centrales del día
El análisis horario revela que casi el 90% de los fuegos (32 sobre 36) comenzaron después del mediodía — concretamente después de las doce horas — coincidiendo con períodos de insolación intensa y baja humedad ambiental cuando las máquinas acumulan muchas horas en funcionamiento diario.
De entre estos casos posteriores al mediodía destaca especialmente el tramo horario comprendido entre las 14:00 h y las 16:00 h, durante el cual se registraron nueve igniciones diferentes.
Nivel alto persistente del riesgo incendiario forestal este verano
La evolución del riesgo de incendio forestal durante esta campaña ha mantenido niveles superiores a los habituales sobre todo en zonas leridanas. El mes de junio registró situaciones persistentes entre niveles alto y muy alto mientras que durante julio se alcanzó hasta el nivel extremo en algunas jornadas.