Cataluña acumula este 2026 un total de 4.571 hectáreas quemadas en 461 incendios forestales, una cifra que ya equivale a la mitad de toda la superficie afectada durante el año pasado. El repunte más fuerte se ha concentrado en los últimos quince días, cuando han ardido más de 4.000 hectáreas, la mitad de las cuales corresponden a el incendio de las Gavarres.
Según datos de los Agents Rurals, de los 461 incendios registrados este año, 72 han sido intencionados y 148 han sido causados por negligencias. Uno de los fuegos provocados es el que afectó Tiana, en el Maresme, a finales de junio.
El jefe de la Unidad de Planificación y Coordinación Operativa de los Agents Rurals, Jordi Pasalaigua, advierte que cada verano es “más complicado” porque los periodos de altas temperaturas y baja humedad se alargan cada vez más. Este escenario, alerta, hace que los bosques estén “cada vez más predispuestos a arder”.
Cerca de 600 agentes trabajando sobre el terreno
Desde la sala de comunicaciones de Agents Rurals en Torreferrussa, donde se gestionan unos 500 avisos diarios del 112 relacionados con el medio ambiente, Pasalaigua remarca que el cuerpo hace prevención durante todo el año, pero que es en los episodios críticos del verano cuando se movilizan prácticamente todos los efectivos.
En total, cerca de 600 agentes trabajan sobre el terreno para detectar columnas de humo tan pronto como sea posible, inspeccionar actividades en el medio natural y velar por el cumplimiento de la normativa de prevención de incendios.
Una de las tareas destacadas es el acompañamiento a la siega, un operativo especial que da apoyo al sector primario y busca reducir el número de igniciones derivadas de los trabajos de siega del cereal.
El Plan Alfa y el cierre de espacios naturales
Los Agents Rurals también ponen en valor el Plan Alfa, una herramienta que permite consultar diariamente el nivel de peligro de incendio municipio a municipio. Pasalaigua asegura que es un instrumento “cada vez más conocido y utilizado” por la ciudadanía y que mucha gente adapta sus actividades al nivel de riesgo.
Actualmente, 107 municipios de 17 comarcas se encuentran en nivel 4 del Plan Alfa por peligro extremo de incendio. Además, este jueves hay seis espacios naturales con el acceso restringido.
Según Pasalaigua, estas restricciones son especialmente efectivas porque, cuando la gente no accede al medio natural en días de máximo riesgo, “las igniciones se reducen drásticamente”.
La investigación después del fuego
Cuando la prevención no evita el incendio, el trabajo de los Agents Rurals pasa a centrarse en preservar la zona de origen del fuego e investigar sus causas. Una vez el área es segura, el cuerpo actúa como policía científica para determinar qué ha provocado el incendio y, si es posible, identificar a los responsables.
También se delimita la superficie quemada con la ayuda de drones y medios aéreos, que permiten obtener una perspectiva más precisa del perímetro afectado.
En incendios con indicios de intencionalidad, como el de Tiana, se puede activar la unidad canina para localizar posibles acelerantes. Normalmente, el Grupo Especial Canino trabaja con dos perros para reforzar la fiabilidad de la búsqueda. Si ambos marcan el mismo punto, se recogen muestras que se envían al laboratorio del Instituto Nacional de Toxicología de Barcelona.
La unidad de drones, por su parte, se utiliza sobre todo en incendios pequeños, de una o dos hectáreas, para obtener imágenes del punto de inicio y delimitar el perímetro del fuego.
Con el país inmerso en un episodio de riesgo muy elevado, los Agents Rurals insisten en que la prevención es clave. En un contexto de calor más persistente, menos humedad y bosques más vulnerables, cualquier imprudencia puede convertirse en un incendio.
