¿Te gusta el proyecto de las torres de La Llotja? Muchos leridanos y leridanas ni se lo plantean. Probablemente porque después de casi veinte años de anuncios, ‘renders’ espectaculares, promesas e intentos frustrados, simplemente no se acaban de creer que esta vez las torres de La Llotja vayan de verdad.
Nos han vendido diferentes argumentos para justificar el proyecto. El primero, la vivienda protegida. Evidentemente que es importante construir vivienda protegida, pero no se puede justificar cualquier despropósito urbanístico apelando a esta necesidad.
El segundo de los argumentos es que Lleida ha de poder aspirar a tener arquitectura singular y edificios emblemáticos que refuercen la personalidad de la ciudad. Y también estamos de acuerdo con esta afirmación, pero estas dos torres de cemento, no son precisamente la gran joya arquitectónica. Las imágenes que hemos visto transmiten más bien la sensación de una edificación pensada para ajustar costes y hacer viable una operación financiera que no un proyecto excepcional pensado para enriquecer la ciudad.
Estas dos torres cambiarán el skyline de Lleida, la visibilidad de La Llotja y la fisonomía de esta entrada de la ciudad. Hasta ahora, la Seu Vella era el icono de la llegada, ahora tendremos dos “iconos” más. Porque estamos hablando de dos grandes bloques de hasta 125 metros de altura, situados al lado del río Segre.
El debate, por lo tanto, no es si hay que construir vivienda o si queremos edificios singulares. El debate es cómo lo construimos, dónde lo construimos y con qué modelo urbanístico.
En el último pleno municipal se votó la aprobación inicial del nuevo POUM, que precisamente ha de abrir una reflexión sobre la Lleida de las próximas décadas: las alturas, la densidad, los espacios públicos y el equilibrio urbano. Y, en cambio, paralelamente, consolidamos una operación que parece ir en dirección contraria.
Estoy convencida de que estas reflexiones son compartidas por la mayoría. Entonces, ¿por qué hemos de construir estas torres? Pues porque no nacen de una reflexión urbanística sobre qué necesita Lleida. Forman parte de una operación iniciada hace casi veinte años, en plena burbuja inmobiliaria, vinculada directamente a la construcción de La Llotja.
En 2007, la Paeria vendió este solar por 49,5 millones de euros con el objetivo de financiar el Palacio de Congresos. Un precio absolutamente desmesurado según cualquier lógica de mercado, pero que servía para alimentar el relato de que la Llotja saldría "gratis" a la ciudad. El tiempo ha demostrado que no era cierto. Y que el precio real de la Llotja son estos dos grandes bloques de cemento.
La crisis económica hundió el proyecto. Después vinieron la quiebra de Catalunya Caixa, el paso de los terrenos por la SAREB, el retorno al BBVA y la llegada de Metrovacesa. Durante todos estos años ha habido anuncios grandilocuentes (con edificios más o menos singulares), proyectos frustrados y obras que no han ido nunca más allá de unos movimientos iniciales.
Y hoy, casi dos décadas después, la ciudad continúa pagando las consecuencias de aquella manera de hacer política basada en grandes inversiones, grandes titulares y decisiones imprudentes. Estas torres son, en el fondo, una herencia más de aquel modelo. Más que un proyecto pensado para dignificar este espacio, la sensación es que nos encontramos ante una operación concebida para extraer el máximo rendimiento posible de un solar que hace veinte años que arrastra problemas.
Nuestra esperanza es que este proyecto tampoco acabe prosperando. Lleida necesita vivienda, y especialmente vivienda de protección oficial. Y también puede aspirar a tener arquitectura singular y edificios emblemáticos.
Pero las ciudades se deben pensar bien. Y estas torres no parecen pensadas para enriquecer Lleida, sino para resolver una operación financiera enquistada desde hace casi veinte años.
Si algún día Lleida tiene que tener un edificio icónico, hagámoslo. Pero pensémoslo, situémoslo y construyámoslo bien. No aquí. No al lado de la Llotja. No con dos grandes masas construidas que acabarán dominando el entorno y dando la sensación de que te caen encima.
