OPINIÓN | Tarragona, una gastronomía que reclama protagonismo

Artículo de opinión de Francesc Pintado, presidente de la AEHT

Francesc Pintado
Francsc Pintado
13 de febrero de 2026 a las 08:27h

Hace tiempo que hablamos, y mucho, de gastronomía. Pero solo ahora, quizás por primera vez, Tarragona ha comenzado a proyectar su cocina con ambición y orgullo de puertas afuera. En el marco de Cataluña, Región Mundial de la Gastronomía 2025, el territorio ha vivido un punto de inflexión que merece ser destacado.

Este último año ha sido especialmente significativo. Tarragona ha tenido representación propia en Madrid Fusión en el Campeonato Nacional de Pintxos y Tapas; el Grupo El Pòsit ha recibido el Premio Nacional de Hostelería de España a la Sostenibilidad; se ha celebrado el primer Simposio del Calçot; se ha organizado el primer Congreso del Romesco y se ha presentado el Cambrils Galera Challenge, el primer concurso gastronómico de alcance internacional impulsado en la provincia, con el apoyo de Repsol.

A todo esto se suma que ya es oficial que la Gala de los Soles Repsol se celebrará en casa nuestra este mismo mes. Será la primera vez que esta cita, una de las más relevantes del panorama culinario estatal, tendrá lugar en Cataluña. Todo ello configura una promoción extraordinaria de nuestra cocina, de nuestras recetas, de nuestro producto y, en definitiva, de nuestra identidad.

La celebración de la Gala Sols Repsol en Tarragona representa una oportunidad inigualable. Pondrá el foco, por primera vez, en nuestra provincia como destino gastronómico de primer nivel, que ya cuenta con 14 Sols Repsol y la posibilidad de sumar en esta próxima edición. Hay que agradecer la iniciativa de Repsol, coincidiendo con su aniversario, así como la complicidad institucional de la Diputación y la Generalitat, que han entendido que esta es una gran palanca de promoción del territorio.

Hasta 450 cocineros y cocineras reconocidos con Soles Repsol se alojarán en la ciudad y recorrerán el territorio, participando en actos repartidos entre paisajes, patrimonio, cultura y gente. Pero el impacto de la Gala va mucho más allá del sector culinario: Tarragona se convertirá también en el punto de mira de la prensa especializada, de los principales canales de televisión y de los medios de comunicación de todo el país. Periodistas, críticos gastronómicos, prescriptores y profesionales del sector amplificarán el relato, situando la ciudad en el foco mediático nacional como destino gastronómico. Serán días clave para explicar quiénes somos y qué sabemos hacer.

Los datos avalan esta apuesta. El turismo representa el 26% del PIB de la provincia y la restauración concentra cerca del 40% de este impacto, con casi 482 millones de euros, según un estudio reciente de la URV. La gastronomía no entiende de temporadas: genera ocupación los 365 días del año y atrae a un visitante con poder adquisitivo alto, sensible al entorno, a la cultura, a la identidad, a los vinos y al producto local. Y, sin embargo, a pesar de este peso económico indiscutible, la restauración continúa siendo el hermano pobre del turismo: el menos valorado, el menos escuchado, el que trabaja con márgenes más ajustados y en un equilibrio frágil, siempre a la espera de que las instituciones la consideren un activo estratégico y no una simple pieza ornamental en la promoción del destino.

Pero la celebración de la Gala va mucho más allá de un simple evento: es también un homenaje. Un homenaje necesario y profundamente merecido a toda la cadena de personas que hacen posible el plato que llega a la mesa, servido con precisión y delicadeza. Es un reconocimiento a los productores que cuidan el producto de proximidad, como los frutos secos, el aceite, o las cebolletas, y también a los hombres y mujeres del mar, nuestros pescadores, que nos proveen de galeras, doradas o sardinas. Es un homenaje a los viticultores, gracias a los cuales maridamos lo que nos da la tierra y el mar desde hace más de dos mil años.

Lo es también a las abuelas, las que generación tras generación han mantenido vivas las recetas tradicionales elaboradas en las masías, los pueblos y en las barcas, convirtiendo su cocina en un legado de valor incalculable y en un símbolo inequívoco de nuestra identidad y orgullo colectivo. Y, naturalmente, a los cocineros, camareros y al conjunto del gremio hostelero tarraconense, que cada día dignifican el oficio.

Este homenaje abraza a todos los que, a lo largo de los siglos, han abierto las puertas de su casa para compartir los productos del territorio cocinados con sabiduría, marinados con los vinos de nuestras viñas y aderezados con valores como la humildad, el esfuerzo, la perseverancia, la exigencia y la tradición, siempre con la capacidad de evolucionar a través de la innovación y la creatividad.

Es un agradecimiento a los pequeños y a los grandes restauradores, al bar del pueblo, al frankfurt, al restaurante de las calçotadas, al de la primera cita, al del arroz de verano o al de las celebraciones familiares. A todos los que hacen posible aquello que celebramos alrededor de una mesa: una de las expresiones más sinceras de la felicidad.

Al sector hostelero: ¡gracias por tanto, enhorabuena y todo el impulso para continuar haciéndonos grandes!

 

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