OPINIÓN | El Reus del futuro necesita un nuevo liderazgo ambicioso

Artículo de opinión del portavoz de ERC en el Ayuntamiento de Reus y candidato a la alcaldía, Daniel Recasens

Daniel Recasens
30 de julio de 2026 a las 09:00h
Actualizado: 30 de julio de 2026 a las 09:14h

Las ciudades no se transforman de un día para otro. Lo hacen cuando hay un rumbo claro, cuando se toman decisiones ambiciosas pensando en el futuro y cuando hay equipos dispuestos a convertir las ideas en realidades.

Reus vive uno de estos momentos. La ciudad ha cambiado de escala. Cada año gana habitantes, actividad económica y peso territorial. Muy pronto nos moveremos en el horizonte de los 120.000 habitantes. Este crecimiento es una buena noticia, pero también plantea una pregunta que marcará los próximos años: ¿queremos simplemente una ciudad más grande o una ciudad mejor?

Esta es la cuestión de fondo. Porque crecer no es solo sumar población. Es garantizar que los servicios públicos crezcan al mismo ritmo. Que haya más vivienda accesible, más espacio público, más equipamientos, más oportunidades laborales, una movilidad mejor, una administración más ágil y una ciudad capaz de mantener su calidad de vida mientras continúa avanzando. Este es el gran reto de la próxima década.

Durante los dos últimos mandatos, ERC Reus ha demostrado una manera de gobernar basada en la planificación, la participación ciudadana, la coordinación entre áreas, la búsqueda de financiación, la construcción de consensos y la ejecución de los proyectos. No es una manera de entender la política basada en la improvisación o en el titular del día. Es una manera de trabajar que parte de una idea sencilla: las transformaciones importantes solo son posibles cuando hay una visión compartida y la capacidad de convertirla en hechos.

Este mandato hemos visto muchos ejemplos: el Centro Cívico Gregal, el renovado Museo de Arte e Historia, la transformación de la calle Ample y las plazas del Víctor y del pintor Fortuny, entre otros. Proyectos que empezaron como una idea hoy son equipamientos, espacios públicos renovados, servicios consolidados o nuevas oportunidades para la ciudad. Desde la transformación urbanística hasta el impulso de la actividad económica, pasando por la cultura, la proyección exterior, la participación o la formación, hay un mismo hilo conductor: preparar Reus para el futuro.

Este es el valor de tener un proyecto de ciudad. No gestionar cada área de manera aislada, sino entender que todo está conectado. Que el urbanismo influye en la cohesión social. Que la cultura refuerza la identidad y el orgullo de pertenencia. Que la promoción de ciudad genera actividad económica. Que formar talento es también crear prosperidad. Que un ayuntamiento bien organizado acaba ofreciendo mejores servicios a la ciudadanía.

Esta manera de gobernar ha permitido que ERC sea una fuerza decisiva dentro de los gobiernos municipales. Hemos aportado método, liderazgo y capacidad de ejecución. Allí donde ERC ha tenido responsabilidades ha habido planificación, seguimiento, exigencia y una mirada que siempre ha ido más allá del mandato.

Pero sería un error pensar que este balance es el final de una etapa. En realidad, es el comienzo de la siguiente. Porque la ciudad que tenemos hoy ya no es la de hace diez años. Y la ciudad que tendremos dentro de cuatro tampoco será la misma que tenemos ahora. Reus necesitará más escuelas, más equipamientos, más vivienda accesible, más servicios públicos, más coordinación municipal y una administración aún más preparada para dar respuesta a una realidad mucho más compleja.

No bastará con gestionar el día a día. Habrá que liderar. Liderar significa anticiparse a los problemas antes de que aparezcan. Significa coordinar mejor el ayuntamiento, hacer que todas las áreas trabajen con objetivos compartidos y garantizar que los servicios evolucionen al mismo ritmo que la ciudad. Significa tomar decisiones con ambición, pero también con rigor, hacer participar a la ciudadanía y construir acuerdos amplios.

Es lo que ERC Reus ha hecho, y lo que quiere continuar haciendo. No nos paramos. ERC Reus llega a este momento con una fortaleza que no se improvisa. Tiene experiencia de gobierno. Tiene un modelo de ciudad construido junto a la ciudadanía. Tiene un equipo que ha demostrado capacidad de gestión. Tiene sentido institucional para entender que gobernar es servir al conjunto de la ciudad. Y tiene, sobre todo, la ambición necesaria para afrontar una nueva etapa.

Una etapa en la que no se trata solo de continuar, sino de dirigir el conjunto del gobierno con una visión compartida. De coordinar mejor los servicios municipales. De preparar Reus para los retos demográficos, económicos y sociales de los próximos años. De gobernar la ciudad real de hoy pensando en la ciudad que seremos mañana. Las ciudades que progresan son las que saben anticiparse. Las que planifican antes que improvisan. Las que escuchan antes que deciden. Las que buscan recursos, construyen consensos y ejecutan los proyectos con determinación.

Este ha sido el talante de ERC Reus durante estos años. Y es también la mejor garantía para afrontar el futuro. Es una nueva etapa para la ciudad. Y los nuevos tiempos piden un proyecto claro, una mirada larga y un liderazgo a la altura de los retos que tenemos delante. Y ERC Reus tiene la visión, tiene el proyecto, tiene la experiencia y la ambición para continuar haciendo de Reus una ciudad líder en el país.

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