OPINIÓN | Patinetes y seguridad

Artículo de opinión de la portavoz del Grupo Municipal de Junts en la Paeria, Violant Cervera

Violant Cervera
06 de agosto de 2026 a las 09:31h
Patinete circulando por la Avenida del Segre de Lleida (JuntsXCat Paeria).
Patinete circulando por la Avenida del Segre de Lleida (JuntsXCat Paeria).

Hay datos que deberían hacernos reflexionar. En Lleida se registra un accidente con un patinete implicado cada dos días. Detrás de esta cifra está el miedo de muchas personas a poder moverse por la ciudad con tranquilidad. Personas heridas, familias preocupadas y, lamentablemente, también alguna víctima mortal. Cuando los accidentes dejan de ser excepcionales, es evidente que la ciudad debe abrir un debate sereno sobre su movilidad.

Los patinetes eléctricos y las bicicletas han venido para quedarse. Son una buena noticia. Reducen el uso del vehículo privado, contribuyen a una ciudad más sostenible y ofrecen una alternativa de desplazamiento especialmente útil en trayectos cortos. El problema no son estos nuevos medios de transporte. El problema es si la ciudad está preparada para asumir este cambio. Y es evidente que no.

Los carriles bici se empezaron a construir cuando todavía no había patinetes en nuestras calles. Se ejecutaron de manera aislada, sin una planificación global. Hoy nos encontramos con carriles que se interrumpen de golpe, que obligan a los usuarios a hacer maniobras inseguras, que pasan demasiado cerca de las aceras o que discurren al lado de los vehículos aparcados, con el riesgo que comporta abrir una puerta y encontrarse una bicicleta o un patinete encima.

Estas situaciones generan inseguridad para todos. Para los usuarios de los patinetes y las bicicletas y, sobre todo para los peatones. Especialmente para la gente mayor, que a menudo nos explica que camina con miedo porque no sabe de dónde puede aparecer un patinete circulando a gran velocidad. O para las personas con movilidad reducida, que necesitan aceras predecibles y seguras.

Una ciudad sostenible no consiste solo en sacar coches de las calles. Consiste, sobre todo, en ganar espacio seguro para las personas. Si el resultado es que los peatones se sienten más inseguros que antes, quiere decir que algo no se ha hecho.

Por eso, desde Junts hemos presentado alegaciones al POUM para que Lleida deje de crecer a base de actuaciones puntuales y disponga, de una vez, de una auténtica red estructurante de movilidad activa. Una red continua, conectada y coherente que una los barrios, los centros educativos, los campus universitarios, el Hospital Arnau de Vilanova, Gardeny, el polígono industrial, la Huerta y los principales equipamientos de la ciudad. Una red sin tramos cortados ni interrupciones que obliguen a improvisar y que permita convivir con seguridad bicicletas, patinetes y peatones.

Tan importante como las infraestructuras es el civismo. Las normas están ahí para protegernos. Quien circula por una acera, no respeta un semáforo o abandona el lugar de un accidente no pone en riesgo solo su seguridad, sino la de los demás. En este sentido, la nueva regulación que avanza hacia la identificación de los vehículos de movilidad personal puede contribuir a mejorar la responsabilidad y el cumplimiento de las normas, siempre que vaya acompañada de una aplicación efectiva.

Desde Junts también hemos insistido reiteradamente en que hace falta mucha más información y mucha más formación. No podemos dar por hecho que todo el mundo conoce las normas porque estos usuarios no necesitan un carné de conducir. Por eso defendemos campañas de concienciación permanentes, especialmente dirigidas a los jóvenes, pero también a los puntos de venta de bicicletas y patinetes, para que la información sobre derechos, obligaciones y normas de circulación llegue desde el primer momento.

No se trata de ir contra los patinetes ni contra las bicicletas. Al contrario. Se trata de hacer posible que sean una alternativa real, segura y bien integrada dentro de la ciudad. La movilidad sostenible solo tendrá éxito si también genera confianza.

Las calles son de todos: de los que van a pie, de los que se desplazan en bicicleta, de los que utilizan un patinete y de los que todavía necesitan el coche. Gobernar bien es entender que esta convivencia no se deja al azar. Se planifica.

Porque una ciudad moderna no es la que acumula más carriles bici o más patinetes. Es la que consigue que cualquier persona, tenga la edad que tenga y se mueva como se mueva, pueda recorrer Lleida con seguridad, autonomía y tranquilidad.

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