A falta d’un año de elecciones nuestra Paeria hace aguas y el último comunicado del comité y de la Guardia Urbana así lo expresa. Somos conscientes de que gestionar la institución cuesta mucho, pero cuesta más si el trabajo no se hace o si no se hace bien. La falta de liderazgo institucional provoca que los problemas estructurales se enquisten, que los servicios básicos funcionen a trompicones y mal y que se pierdan oportunidades de oro, como la de los contenedores inteligentes donde han dejado perder una subvención de 340.000 euros para sostener la inversión. El hecho es que cuando se pierde una subvención no solo se pierde aquella cantidad, que a estas alturas ya son 640.000 euros perdidos en subvenciones, sino que hay que tener en cuenta que esto va ligado a inversiones que no se podrán llevar a cabo y el coste, evidentemente, es mucho mayor.
Esta parálisis en la gestión y la falta de previsión atan de manos las finanzas municipales y, en el fondo, hipotecan el bienestar que merecemos todos los balaguerenses y balaguerenses. Pero ante este diagnóstico preocupante, la peor opción sería caer en la trampa de la queja pasiva o de la resignación. En Balaguer está prohibido bajar los brazos.
A todo esto, no sabemos gran cosa de todo aquello que se dejó preparado para la siguiente legislatura: las grandes obras de gobierno como la tranviarización, el traspaso de la calle Urgell o la ampliación del Polígono. Por no hablar de la gestión del día a día, donde los barrios están completamente dejados: desde las Partialles, pasando por el Secà y el Firal, hasta el Eixample, el Centro Histórico y vuelta.
Necesitamos que se arreglen los caminos, que haya un mínimo de mantenimiento y que esto se incorpore al día a día, que se inspeccionen y cierren locales comerciales que no cumplen horarios o que provocan altercados en las calles y tantas cosas que echamos de menos y reclamamos a diario, esto que digo es solo una de muchas que fallan. A estas alturas no sabemos si se están limpiando los contenedores —a pesar de que podamos ver claramente que no—. Necesitamos gestión, orden, planificación, mirada amplia y muchas ganas para poder revertir la situación que tenemos ahora.
Desde la oposición estamos trabajando a destajo para que Balaguer continúe mejorando con propuestas claras y reales sobre fiscalidad, tasas, limpieza, deportes, urbanismo o civismo, pero enfrente tenemos un gobierno que no reacciona. No nos gusta oír o tener el sentimiento de que se bajan los brazos; eso sería una irresponsabilidad.
Sin embargo, estamos trabajando en un nuevo equipo que permita dar un giro a la ciudad, mejorarla, y volver a tener orgullo de ser de Balaguer; esta ha de ser una máxima. Desgraciadamente, ahora esto no pasa.
Si alguien no tiene ganas de mejorar la ciudad, de gobernar, es bueno decirlo claramente. Sabremos que entonces habrá acabado todo y lo que habrá que hacer será, más que nunca, remar fuerte para mejorar Balaguer.