Ni vel integral, ni extrema derecha. Cuando vemos un burka o un nicab por la calle, nos sorprende y nos escandaliza: son prendas de vestir que actúan como instrumento de invisibilización de la mujer en el espacio público; proyectan un mensaje incompatible con el ideal de igualdad: convierten a la mujer en una presencia negada o condicionada y la relegan a una posición de inferioridad y de no participación en la convivencia ciudadana.
El Congreso ha rechazado la propuesta de Vox de prohibir el velo integral. Por ello hemos presentado un proyecto de ley para prohibir el burka y el nicab en los espacios públicos, y también las prendas de vestir que cubran sustancialmente el rostro cuando impidan la identificación de la persona, por razones de protección de derechos fundamentales, de igualdad efectiva entre hombres y mujeres, de seguridad pública y de convivencia democrática. Es decir, una propuesta no basada ni en el rechazo ni en la estigmatización, sino centrada en los valores y en el modelo de convivencia democrática, como hacen diversos países europeos.
La propuesta parte del pleno reconocimiento de la libertad religiosa e ideológica en una sociedad plural, pero recuerda que ningún derecho es absoluto y se ha de ejercer en armonía con otros, como la igualdad, la dignidad humana y la seguridad.
No se dirige contra ninguna confesión concreta, sino que regula una práctica específica cuando afecta intereses generales, con el objetivo de garantizar un marco común de derechos y deberes. La democracia y la convivencia en una sociedad plural exigen proteger las libertades individuales, culturales y religiosas.
Pero el pluralismo no puede servir de excusa a la desigualdad ni a símbolos o imposiciones incompatibles con la plena ciudadanía.
Resulta incoherente que sociedades democráticas expresen solidaridad con mujeres que, en otros países como Irán o Afganistán, se juegan la vida por «desvelarse» y reclamar su derecho a existir como ciudadanas plenas, y que simultáneamente legitimen, en el espacio público, símbolos de ocultación integral presentándolos como «diversidad».
Hay que ser valientes, dejar complejos a un lado y hacer frente a los retos de nuestra sociedad, pero no desde el racismo o la xenofobia, sino desde los valores democráticos europeos.
