La Escuela de Educación Especial Can Vila es una escuela a la que nadie nunca querría entrar, y de la que nadie nunca querría salir.
Aquellos que tienen o han tenido niños y jóvenes con necesidades educativas especiales formando parte de la familia Can Vila, saben perfectamente qué quiero decir.
Y es que en Can Vila se educa desde el corazón.
Aunque parecía tan lejos este momento, ha llegado el día en que tenemos que dejar la escuela y comenzar otra etapa. Y como en todo final de etapa, toca hacer balance.
Es inevitable echar la vista atrás y ver a aquel niño pequeño tan vulnerable. Entonces todo era muy difícil. La discapacidad de un hijo es un reto para el cual nadie te prepara. Te desborda y te supera totalmente. Todo se oscurece. Te sientes perdido y piensas que no encontrarás nunca el camino para salir adelante.
Han sido casi dieciocho años de acompañamiento integral. Y no solo a mi hijo, en primera persona, sino también a toda la familia. Nos habéis enseñado tanto... Todos hemos crecido. Todos hemos aprendido. Y hoy parece que nos sentimos un poco más fuertes en esto de vivir tan de cerca la discapacidad.
El trabajo de los profesionales de Can Vila va mucho más allá de la enseñanza.
Desde el primer momento y hasta el último día de escuela, nos hemos sentido acompañados y comprendidos. En todos y cada uno de los profesionales que han formado parte de esta etapa, sin ninguna excepción, hemos encontrado el apoyo necesario para afrontar una crianza y educación que no era la que esperábamos.
Gracias por confiar en mi hijo y por enseñarle tanto. Gracias por la paciencia, por sostenerlo y sostenernos. Por el respeto, y también por la oportunidad que le habéis dado de crecer y aprender en un entorno lleno de afecto que le ha permitido desarrollar sus propias capacidades, a su ritmo.
Gracias por la entrega diaria y sostenida. Por el acompañamiento en momentos difíciles. Por vuestro proyecto sobrehumano de colonias de cada año, por todas y cada una de las grandes funciones de teatro de Navidad que tan felices nos han hecho.
Hoy puedo decir con toda seguridad que vuestra dedicación, vocación y sensibilidad, ha marcado una diferencia real en el camino que hemos hecho hasta llegar a hoy.
El paso de mi hijo por Can Vila nos deja una huella imborrable que merece ser reconocida.
Muchas gracias, Escuela Can Vila.