Lleida siempre se ha explicado a partir de tres grandes realidades que definen su identidad: la Seu Vella, el río Segre y la Horta. Tres elementos que nos sitúan, que explican nuestra historia y que han marcado la manera de vivir y de entender la ciudad a lo largo del tiempo.
Pero en los últimos años se ha añadido una nueva reivindicación, cada vez más compartida: la necesidad de revitalizar el entorno de la estación.
No es una demanda menor. Hablamos de un espacio central, estratégico, que concentra oportunidades, pero también una realidad incómoda: la herida que la vía del tren ha dejado en medio de la ciudad, separando barrios que viven de espaldas el uno al otro, como son Noguerola y Pardinyes.
Durante demasiado tiempo, este ámbito ha estado atascado. No por falta de propuestas, sino por una planificación que lo hacía inviable económicamente. El anterior POUM preveía una gran zona verde de 18.000 m² que solo se podía situar sobre la vía y que, por sus elevados costes de construcción, dificultaba cualquier desarrollo. Por lo tanto, teníamos un espacio con potencial, pero sin capacidad real de transformarse.
Este ha sido y será uno de los grandes caballos de batalla del grupo municipal de Junts. Lo hemos defendido de manera reiterada, también en el marco de los presupuestos del 2024 y del 2025. Porque entendemos que desbloquear el Plan de la Estación no es solo una cuestión urbanística: es una necesidad de ciudad. Y hoy podemos decir con orgullo que, gracias a Junts, el Plan de la Estación sigue vivo.
Hoy, con la aprobación inicial del nuevo POUM, se abre una oportunidad real para hacerlo posible. El nuevo planeamiento permite repensar este ámbito con una mirada más ambiciosa y, sobre todo, más viable. Se prevé un desarrollo con cerca de 50.000 m² de actividad comercial (unos 20.000 en el entorno de Noguerola y 30.000 en Pardinyes) que reforzará y complementará los 3,2 kilómetros del Eix Comercial, con más de 81.000 m² de superficie y 642 locales.
Todo ello se acompaña de un elemento clave: dos grandes pasarelas que deben superar la barrera ferroviaria y conectar estos dos barrios.
Esta nueva centralidad, sumada a la nueva estación de autobuses, puede devenir un motor para revitalizar el comercio de proximidad y reforzar la actividad en el centro de la ciudad. Ahora bien, habrá que acertar en los usos de la antigua estación, situada en el otro extremo del Eix Comercial, para que actúe también como polo de atracción complementario y contribuya a reforzar todo el centro de la ciudad. En este mismo sentido, será clave abordar uno de los grandes retos pendientes: el aparcamiento. La ampliación del parking de Blondel ha de formar parte de esta estrategia para facilitar el acceso y dar apoyo real al comercio.
Pero nada de esto sería posible sin el POUM. Porque el Plan de Ordenación Urbanística Municipal es lo que hace posibles estos cambios. Es el documento que decide dónde se puede construir, cómo se distribuyen los usos, dónde habrá actividad económica, cómo se mueve la ciudad o qué espacios se reservan para equipamientos y servicios.
La planificación vigente es del año 1995. Han pasado casi treinta años. La ciudad ha crecido en población, en dimensión y en necesidades. Y esto obliga a repensar el modelo de ciudad con una mirada de futuro.
El nuevo POUM aborda decisiones relevantes: el traslado de la prisión fuera del núcleo urbano, la nueva ubicación de la feria, el impulso de suelo industrial con proyectos como Torreblanca–Quatre Pilans, la ampliación del polígono del Segre o Torre Solé, las nuevas zonas de crecimiento residencial, los aparcamientos disuasorios o la reserva de suelo para equipamientos comunitarios.
También incorpora un reconocimiento más claro de l’Horta, un espacio que forma parte de la identidad de Lleida y que requiere una mirada específica.
Ahora bien, esta aprobación inicial no es el Planeamiento definitivo. La última palabra la han de tener los ilerdenses e ilerdenses. Es el inicio de una nueva fase. Ahora es el momento que la ciudadanía pueda estudiar el documento y presentar las alegaciones que considere oportunas. Porque el documento final lo construiremos entre todos y todas.
El Plan de la Estación puede ser el símbolo de esta nueva etapa. Pero el reto es mayor, es aprovechar el POUM para coser la ciudad, generar oportunidades y construir una Lleida más cohesionada. Construir una Lleida que dé oportunidades de vivienda, económicas, de progreso y que, sobre todo, sea sostenible.