OPINIÓN | ¿Hay alguien que se imagine una Cataluña de los 947 municipios?

Artículo de opinión de Josep Maria Puche Fontanillas, concejal de Bonastre

Josep Maria Puche Fontanillas
Josep M. Puche
27 de abril de 2026 a las 08:55h

Este 13 de abril, más de un centenar de cargos municipales electos de diferentes opciones políticas (Impulsem el Penedès, Junts, ERC, PSC…) nos reunimos en La Panadella para exigir un nuevo modelo de gobernanza para la Cataluña no metropolitana donde el mal llamado “territorio” tenga voz y capacidad real de decisión.

Entre intervención e intervención, me vino a la memoria cuando, de pequeño, me fascinaban las noticias que seguían las visitas constantes del entonces presidente Pujol a pueblos que, para mí, eran totalmente desconocidos. Jugaba a buscarlos en el mapa de casa, curioso por nombres que me parecían exóticos —Santa Eulàlia de Riuprimer, Gratallops, Ultramort— o incluso divertidos a ojos de un preadolescente, como Porrera o Cardedeu. Es así como conocí la geografía de mi País.

Aun así, me quedé totalmente sorprendido el día que vi al presidente paseando por la plaza de mi pueblo, hablando con mi gente y reuniéndose con nuestro alcalde. No entendía por qué todo un presidente de una Cataluña de 6 millones de habitantes dedicaba toda una jornada a un pueblo de menos de 300 personas. Y la gente mayor me explicaba que para gobernar Cataluña desde la Plaza St. Jaume se ha de conocer de primera mano todos sus rincones. En esta lógica, tenía tanto valor una capital de comarca con menos habitantes que un bloque de pisos en Badalona, como toda Badalona.

Estos recuerdos contrastan con la sensación que tengo hoy en día. Veo hay quien sueña en la Cataluña de los 10 millones y que el debate político se formula en clave de ciudades y barrios, como si el país se acabara allí donde acaba Cercanías.

No es casualidad que el fracaso (que no crisis), de Renfe-ADIF se conozca como “crisis de Cercanías”, y, en cambio, se hable poco de la “crisis de los Regionales” cuando de hecho se tarda más en llegar a Barcelona desde Tortosa o Flix que desde Madrid. Todo un síntoma de una importante fractura en la cohesión interna del País.

Veo un riesgo evidente: un futuro con una Cataluña convertida en una Barcelona expandida rodeada de territorios adyacentes, subordinados y progresivamente desconectados. Por un lado, un Área Metropolitana con capacidad de gobierno y recursos (tal como debe ser); por otro, unas Veguerías que, más allá del papel, continúan vacías de contenido y de poder.

Y aquí radica el error, y el peligro. Cataluña somos 947 realidades. Tantos como municipios, desde los que tienen 1,6 millones de habitantes como Barcelona hasta los que tienen 25 como Sant Jaume de Frontanyà. Corremos el peligro de caer en la dictadura de la demografía donde las decisiones pesan más por el número de habitantes que hay en un espacio determinado (los 36 municipios que forman el Área Metropolitana de Barcelona) que por las necesidades y singularidades de los habitantes de los otros 911 municipios.

Barcelona ha sido, es y debe continuar siendo la Capital. Pero una cabeza sin tronco es una quimera disfuncional. Yo no quiero ser un habitante “adyacente” a Barcelona, quiero ser habitante de uno de los 947 municipios de Cataluña, quiero ser un habitante de un Cuerpo (país) funcional.

Sobre el autor
Josep Maria Puche Fontanillas
Josep M. Puche
Lo más leído