El “Hub Cívic de Balàfia” que el Govern municipal pretende imponer no es, lamentablemente, el modelo innovador de “inclusión social” que se nos quiere vender. Es, sin ambages, un poti-poti: un desbarajuste conceptual y funcional que mezcla servicios. Y cuando se juega con determinados colectivos, especialmente con mujeres víctimas de violencia machista, el margen de error debe ser cero
El proyecto aglutina, bajo el eufemismo de Hub Cívico, diversos servicios y prestaciones: albergue, servicios sociales de atención primaria, espacios comunitarios, servicios de orientación, recursos residenciales de emergencia y, entre ellos, apartamentos de alojamiento con pernoctación para mujeres víctimas de violencia machista, entre otros. Esta mezcla indiscriminada es el núcleo del problema
Desde el Partido Popular de Lleida, y como jefe de la oposición en la Paeria, reaccionamos con perplejidad y preocupación. Y, hoy me referiré a los apartamentos para mujeres maltratadas. Lo decimos claramente: no podemos dar viabilidad a un proyecto que puede comprometer la seguridad integral de las víctimas. La protección real no se improvisa ni se subordina a un relato político de “macroproyecto solidario”. Y lo digo con la ley y la jurisprudencia en la mano
El actual Gobierno municipal del PSC —y los partidos que apoyan el proyecto— incurre en una contradicción grave: crea un servicio que compromete la propia finalidad que dice perseguir. Si el objetivo es garantizar seguridad y facilitar la recuperación de las víctimas, no tiene ningún sentido integrar un recurso residencial para mujeres en situación de riesgo o alto riesgo en un equipamiento ampliamente conocido y perfectamente localizable
Ponemos el problema en contexto. Cuando una mujer interpone una denuncia por violencia machista y se reconoce su condición de víctima, se activan medidas de protección. Entre ellas, órdenes de alejamiento —con distancias impuestas judicialmente— y, a menudo, la derivación a casas de acogida o alojamientos de emergencia, de carácter temporal.
Estos espacios existen precisamente porque hay una situación de riesgo motivada por violencia machista: maltratos en el ámbito de la pareja o expareja, agresiones sexuales, tráfico y explotación sexual, riesgo de mutilación genital femenina, matrimonios forzosos o violencia vicaria. Y hay un principio básico, innegociable: el anonimato absoluto de su ubicación
Hasta hoy, siempre se ha garantizado que no se conocen las direcciones de estos alojamientos. Ningún buscador de internet, ninguna web institucional ni ninguna nota de prensa ofrece su localización. Ahora bien, con el Hub Cívico de Balàfia esto salta por los aires. Se nos ha informado, y se ha publicitado sin rubor, que en este equipamiento habrá alojamiento para mujeres víctimas de malos tratos. El resultado es evidente: todo el mundo sabe dónde estánA partir de aquí, ¿qué? La política pública seria no se puede basar en la fe sino en cuestiones técnicas y jurídicas concretas. Sabemos perfectamente que las órdenes de alejamiento, a pesar de ser medidas eficaces, no son una garantía del 100%. Hay agresores que las rompen. Esto deriva en nuevas denuncias y, en los peores casos, en feminicidios o episodios de violencia vicaria
Todo el esfuerzo riguroso de jueces, cuerpos de seguridad, profesionales especializados y servicios de atención a la víctima puede quedar dañado por una decisión urbanística y política irresponsable, revestida de un discurso oportunista de “solidaridad”.
La Ley 4/2015, de 27 de abril, del Estatuto de la Víctima del Delito, es clara. El artículo 22 reconoce el derecho a la protección de la intimidad, y el artículo 25 establece medidas de protección específicas, como evitar la exposición pública o proteger datos sensibles. Todo esto queda en papel mojado si la Administración local hace público el entorno donde se alojan las víctimas
A día de hoy, con la difusión del proyecto a través de prensa, webs y redes, la protección de datos, el anonimato y la seguridad de las víctimas el supuesto “Hub Cívic” de Balàfia” se ha ido al garete y se trata de un proyecto fracasado se mire como se mire
Esto no es inclusión. Esto es una mezcla de servicios, con la consecuente publicidad. Y con la seguridad de las personas, no se juega.