OPINIÓN | ¿Dónde está la senyera?

Artículo de opinión de la portavoz y candidata del Grupo Municipal de Junts en la Paeria, Violant Cervera

Violant Cervera
03 de septiembre de 2026 a las 09:59h
Actualizado: 03 de septiembre de 2026 a las 10:04h
Montaje del cartel institucional de la Diada y una senyera (JuntsXCat Paeria).
Montaje del cartel institucional de la Diada y una senyera (JuntsXCat Paeria).

Después de los meses de verano, que deberían servir para descansar en familia, viajar, reencontrarse con amigos y vivir los pueblos y las ciudades con cierta armonía, en Lleida no ha sido del todo así. Hemos tenido mucho calor y hemos tenido demasiadas peleas. Peleas que, a medida que avanzaba el verano, han ido subiendo de intensidad y agresividad. Como la del Parc sobre les Vies, con más de un centenar de personas implicadas y armas blancas incluidas, ante la preocupación y el miedo de muchos vecinos.

Y ahora empieza el curso político. En Cataluña, con el Onze de Setembre, la Diada Nacional.

Y esta semana nos hemos levantado con los carteles institucionales que nos recuerdan la fecha. Los he mirado y he pensado: ¿esto es el cartel de la Diada? Porque si alguien no sabe qué es, difícilmente lo adivinará. 

Y esto también tiene una consecuencia que quizás no estamos valorando lo suficiente. Si hablamos de cohesión, de integración y de trabajar la identidad con las personas que llegan a nuestro país, ¿qué les estamos explicando si ni siquiera ponemos nuestros símbolos? ¿Cómo queremos que una persona recién llegada conozca Cataluña, su historia y aquello que compartimos como país si nosotros mismos escondemos aquello que nos identifica?

La identidad también se explica. Y los símbolos forman parte de ella. No podemos pedir que se sientan parte de un país si los elementos que explican este país desaparecen de los espacios donde más deberían ser visibles.

En el cartel presentado, no hay ninguna senyera. Solo unas huellas sobre un fondo amarillo que, según explica el gobierno y el autor, quieren evocar la leyenda de Guifredo el Piloso y los dedos teñidos de sangre que habrían dado origen a las cuatro barras quieren expresar la idea de que cada uno contribuye a construir la bandera.

Es una opción artística, evidentemente. Pero hay un pequeño problema: la Diada no es una fiesta mayor, ni un festival, ni una campaña de verano de la Generalitat y el cartel no tiene que ganar un concurso de diseño.

La Diada es la Fiesta Nacional de Cataluña. Y una fiesta nacional tiene una Nación detrás. Y las naciones tienen símbolos.

La leyenda de Guifredo el Piloso es eso: una leyenda. Pero la primera muestra conocida del escudo catalán se encuentra, de hecho, en el sepulcro románico de Ramón Berenguer II, muerto en 1082. Y aquí es donde me pregunto: ¿por qué el “Gobierno de todos” quiere diluir los símbolos? ¿Cuál es el verdadero motivo?

La primera ley aprobada por el Parlamento de Cataluña después de su restablecimiento democrático fue precisamente la Ley 1/1980, de 12 de junio, que declaraba el Once de Septiembre Fiesta Nacional de Cataluña. Y fue aprobada por unanimidad. No es, por tanto, una celebración de unos cuantos ni una fecha que dependa de quien gobierna. Es la Fiesta Nacional de Cataluña. Y la senyera no es un símbolo de unos cuantos. Es la bandera del país.

Nuestra lengua, nuestra cultura, nuestra historia y nuestros símbolos forman parte de lo que somos. Forman parte de nuestra identidad. Y lo hemos de reivindicar sin complejos.

Porque la pluralidad nos obliga a no dejar de ser catalanes. La modernidad ha de visibilizar la senyera. Y “un gobernar de todos” significa no convertir Cataluña en algo neutro, sin historia, sin símbolos y sin identidad.

Por eso me preocupa el cartel. No por el cartel. Me preocupa lo que simboliza. Porque no hace falta prohibir los símbolos para hacerlos desaparecer. También se pueden ir quitando poco a poco de los lugares donde deberían estar presentes. Y esto sí que es una desnacionalización encubierta.

Este Once de Septiembre, hagamos que la senyera se vea en las calles de Lleida. Que todos aquellos que han venido de fuera sepan que han llegado a un país que se llama Cataluña, que tiene una historia, una cultura, una lengua y unos símbolos que nos identifican.

Y si el Gobierno no ha querido poner la senyera en sus carteles institucionales, pongámosla nosotros en nuestros balcones. Hagámosla visible. Con orgullo, con naturalidad y con la voluntad de reivindicar lo que somos.

Porque la identidad también se explica mostrándola. Y este Once de Septiembre, en Lleida, que la senyera nos recuerde a todos, a los que hemos nacido y a los que han venido, cuál es el país que compartimos: Cataluña.

Como propuesta final al Gobierno: que cada entrada de la ciudad luzca siempre una senyera bien grande.

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