Siempre digo que una ciudad también se explica de noche. En cómo vuelve la gente a casa después de un concierto, de una cena con amistades, de un ensayo o de una jornada de trabajo. La movilidad no es solo una cuestión de desplazamientos; es una cuestión de seguridad, de oportunidades y de convivencia.
Los sábados, ponemos en marcha la nueva línea de bus nocturno N1. No es una improvisación ni un gesto puntual. Es la respuesta a una demanda real y sostenida de la ciudadanía, y es también la consolidación de una apuesta clara por una movilidad más segura y sostenible en nuestra ciudad.
La línea 7 se convertirá los sábados por la noche en la N1. Mantendrá su recorrido habitual, pasando por la Bordeta, los Mangraners, Cappont, el centro de la ciudad, la plaza Ricard Viñes... e incorporará una mejora importante: cuando llegue al Secà, continuará hasta Balàfia, con parada en la bajada del pabellón municipal Juanjo Garra. Ampliamos cobertura, conectamos mejor los barrios y lo hacemos con una frecuencia de paso cada 30 minutos, desde las 22.50 h (salida de Ricard Viñes) hasta las 4.50 h. Hablamos, pues, de un servicio estable, pensado para dar respuesta a la vida real de la ciudad.
Esta nueva línea no es un hecho aislado. En los últimos meses ya hemos ido implementando mejoras concretas en el servicio de autobuses de Lleida. Hemos reforzado la conexión con Ciutat Jardí, estamos trabajando en mejoras en Balàfia y hemos incrementado las frecuencias de paso los fines de semana en La Bordeta, entre otras actuaciones. Son pasos coherentes con una misma dirección: mejorar el servicio, adaptarlo a las necesidades reales de los barrios y hacerlo más competitivo y atractivo.
Los datos nos avalan, y la generación de oferta también genera demanda. En el marco de la campaña 1.000 Ojos contra las violencias y durante eventos como el Carnaval, las Fiestas Mayores o la noche de Fin de Año, los refuerzos nocturnos han sido un éxito. En el año 2025, más de 4.700 personas utilizaron este servicio especial, 1.963 más que el año anterior. Es un incremento del 42%. Detrás de este porcentaje hay personas que han elegido el transporte público para moverse de noche. Hay familias más tranquilas. Hay menos riesgos innecesarios.
Esta experiencia nos ha demostrado que el bus nocturno es una herramienta útil y necesaria. Facilita el regreso seguro después de actividades lúdicas y culturales, fomenta hábitos de movilidad más sostenibles y refuerza la convivencia. Por eso damos el paso de consolidarlo.
Además, la nueva línea incorpora cámaras de videovigilancia para velar por la seguridad de los conductores y de las personas viajeras. No se trata solo de transportar personas; se trata de generar entornos seguros. Más transporte público
nocturno significa también más prevención y más tranquilidad. Y significa, sobre todo, que la ciudad no da la espalda a su vida nocturna, sino que la acompaña con responsabilidad.
La puesta en marcha de la N1 se enmarca en un proceso más amplio: estamos inmersos en la elaboración del nuevo modelo de líneas de autobuses de Lleida, que se desplegará con el nuevo contrato del servicio. Queremos una red más eficiente, más clara y más accesible, adaptada a los nuevos hábitos de movilidad y a la realidad actual de la ciudad. Queremos que el transporte público sea un pilar fundamental del modelo de ciudad que estamos construyendo: una Lleida cohesionada, sostenible y pensada para todos.
Cuando hablamos de movilidad, hablamos también de igualdad. No todo el mundo tiene vehículo privado. No todo el mundo quiere o puede conducir de noche. Garantizar alternativas seguras es garantizar derechos. Es hacer una ciudad más justa.
No solo hemos presentado una línea nocturna. Damos un paso más en una ciudad que escucha y que actúa. Una ciudad que entiende que la movilidad es mucho más que ir de un punto a otro: es cohesión, es seguridad y es oportunidad.
Porque Lérida también es la ciudad que se mueve de noche. Y queremos que lo haga con confianza.