El Gobierno de Venezuela ha acusado este viernes a Estados Unidos de haber bombardeado el país durante la madrugada, en lo que califica de “agresión militar de gran gravedad”. Según el ejecutivo venezolano, se han registrado diversas explosiones en Caracas y en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, que habrían afectado tanto a objetivos civiles como militares.
En un comunicado oficial, el gobierno presidido por Nicolás Maduro ha anunciado la declaración inmediata del estado de conmoción exterior y la activación del comando para la defensa integral de la nación. “Todo el país debe activarse para derrotar esta agresión imperialista”, subraya el texto, que habla de un paso hacia la movilización general.
Apelación a la legítima defensa
El ejecutivo venezolano asegura que el ataque constituye una violación flagrante del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas. En este sentido, advierte que se reserva el derecho a ejercer la legítima defensa para proteger a la población, el territorio y la soberanía nacional.
Según Caracas, el objetivo real de la ofensiva sería apoderarse de los recursos estratégicos del país, especialmente el petróleo y los minerales, y forzar un “cambio de régimen” con el apoyo de sectores de la oposición. El gobierno venezolano afirma que este intento “fracasará como todos los anteriores”.
Reacciones internacionales y primeras versiones
Las explosiones se habrían producido hacia las dos de la madrugada (hora local), después de semanas de tensión creciente entre Venezuela y los Estados Unidos. De momento, no hay confirmación independiente sobre el origen exacto de las detonaciones ni un balance oficial de víctimas.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha asegurado que Caracas es “bombardeada con misiles” y ha reclamado la convocatoria inmediata del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas para abordar la crisis.
Teorías e incertidumbre sobre el ataque
A pesar de la contundencia del relato oficial venezolano, Washington no se ha pronunciado hasta ahora sobre las acusaciones. Analistas internacionales apuntan que habrá que verificar las pruebas y aclarar si se trata de una acción militar directa, de incidentes internos o de otro tipo de operación, en un contexto geopolítico extremadamente tenso.
Con la declaración de conmoción exterior y la llamada a la movilización, Venezuela entra en una fase de alerta máxima, mientras la comunidad internacional observa con preocupación una escalada que podría tener consecuencias regionales y globales.