Un equipo internacional de investigación liderado por científicos del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, el Instituto de Biología Evolutiva (IBE), un centro conjunto del CSIC y la UPF, y el Instituto Max Planck de Ecología Química de Jena (Alemania) ha descubierto que una de las especies de animal más común es biofluorescente. Se trata de la salamandra común. El trabajo revela que esta especie emite luz turquesa cuando se la expone a radiación ultravioleta, un fenómeno que había pasado desapercibido hasta ahora a pesar de décadas de estudio. La relevancia ecológica del fenómeno "aún no es clara", según una nota del Museo de Ciencias Naturales. La fluorescencia podría tener una función comunicativa e intervenir en el apareamiento, la orientación durante la migración o en la disuasión de depredadores.
El trabajo, publicado en la revista Royal Society Open Science, explica que, bajo luz ultravioleta, la salamandra muestra unos patrones fluorescentes distintivos. Concretamente, emite un resplandor turquesa en la parte ventral y en los costados, coincidiendo con la distribución de sus glándulas cutáneas y de sus secreciones venenosas. Los compuestos fluorescentes también están presentes en la sangre, lo que sugiere una distribución de estas moléculas por todo el cuerpo, un rasgo poco habitual que hasta ahora solo se había descrito en determinadas especies de ranas.
El investigador del Museo y primer autor del trabajo, Bernat Burriel, afirma que es "fascinante" que una especie tan estudiada aún contenga fenómenos desconocidos como este. "Nos recuerda que incluso los organismos más familiares pueden esconder secretos que solo se revelan cuando se observan con nuevas herramientas", ha añadido.
Cuando recibe luz ultravioleta, la cual es imperceptible para el ojo humano, las sustancias químicas presentes en la piel de la salamandra transforman la radiación y la vuelven a emitir en el espectro visible, en tonos verdes y azules.
Este fenómeno, llamado biofluorescencia, se diferencia de la bioluminiscencia porque depende de una fuente de luz externa. En cambio, los organismos como las luciérnagas generan su propia luz mediante reacciones químicas.
