La caída de beneficios del grupo Volkswagen hace temer miles de despidos

Los aranceles de Trump, la irrupción de marcas chinas y las bajas ventas de los eléctricos han hecho tambalear los fundamentos del gigante europeo

10 de marzo de 2026 a las 12:17h
Actualizado: 10 de marzo de 2026 a las 12:17h

El grupo automovilístico Volkswagen obtuvo un beneficio de 6.904 millones de euros en 2025. Esto que podría parecer una buena noticia queda matizado cuando las ganancias son un 44,3% inferiores a los 12.394 millones registrados el año anterior. Las ventas totales también retrocedieron ligeramente, con una caída del 0,8%, hasta los 321.913 millones de euros.

Los resultados operativos del grupo se situaron en 19.060 millones de euros, un 53,5% menos que en 2024. La compañía atribuye esta caída, principalmente, a los aranceles impuestos por Estados Unidos y a diversas circunstancias especiales.

IMPACTO DE LOS ARANCELES Y REESTRUCTURACIÓN

Según ha explicado el consejero delegado de Volkswagen, Oliver Blume, el coste directo e indirecto de los aranceles norteamericanos ha ascendido a unos 5.000 millones de euros. También han influido los ajustes en la estrategia de producto de Porsche y diversos factores monetarios.

Ante este escenario, el grupo ha anunciado un plan de transformación que incluye una profunda reestructuración. Entre las medidas previstas hay la reducción de hasta 50.000 puestos de trabajo en Alemania hasta 2030.

Durante el 2025, la empresa ya ha aplicado cambios salariales y reorganizaciones internas que han permitido ahorrar cerca de 1.000 millones de euros, una cifra que el grupo espera elevar hasta los 6.000 millones anuales a partir del 2030.

CAMBIOS EN EL MERCADO GLOBAL

Volkswagen vendió 9,037 millones de vehículos en 2025, un 0,2% menos que el año anterior. Paralelamente, la plantilla global se redujo un 2,4%, pasando de 679.500 a 662.900 trabajadores.

Blume ha advertido que el contexto global ha cambiado radicalmente en los últimos años. “El mundo ha cambiado dramáticamente”, ha afirmado, señalando la reestructuración del mercado, las tensiones comerciales y el aumento de regulaciones.

En cuanto a los mercados, Europa sigue siendo el principal, a pesar de un entorno que el directivo ha calificado de “extremadamente dinámico”. Las entregas de vehículos cayeron un 12% en América del Norte y un 6% en China, mientras que crecieron un 10% en Sudamérica y un 5% en Europa. También se registraron aumentos del 9% en el resto de Asia y del 10% en África y Oriente Medio.

LA IRRUPCIÓN DE LOS CHINOS Y LA ELECTRIFICACIÓN, DOS PIEDRAS EN EL ZAPATO

Marcas como BYD, MG o Nio han entrado con fuerza en el mercado europeo con coches eléctricos más baratos y muy competitivos tecnológicamente. En China, que es el mercado más grande del mundo para Volkswagen, las marcas locales también han ganado mucha cuota y han reducido las ventas del grupo alemán.

El grupo alemán, además,  ha invertido decenas de miles de millones en plataformas eléctricas, baterías y software y las ventas de eléctricos en Europa han crecido más lentamente de lo previsto. Además, algunos proyectos tecnológicos —sobre todo de software— han sufrido retrasos y sobrecostos.

Un ejemplo claro de los problemas recientes de Volkswagen es la octava generación del Volkswagen Golf (Golf VIII), lanzada en 2019.

El modelo apostó por una digitalización casi total del habitáculo, eliminando muchos botones físicos y sustituyéndolos por controles táctiles y menús en la pantalla central. Esto afectaba a funciones básicas como la climatización, el volumen o la iluminación. Muchos clientes y medios especializados criticaron que el coche tenía demasiada tecnología y poca ergonomía, lo que contrastaba con el espíritu tradicional del Golf: un modelo práctico y fácil de usar.