Un estudio de gran alcance en Estados Unidos vuelve a situar en el centro del debate el consumo de cannabis durante la adolescencia. La investigación, liderada por equipos vinculados a Kaiser Permanente y universidades de California, ha seguido 463.396 adolescentes de entre 13 y 17 años y concluye que haber consumido cannabis en el último año se asocia con un aumento del riesgo de sufrir, en los años siguientes, trastornos psiquiátricos graves, especialmente trastornos psicóticos y bipolares.
UN SEGUIMIENTO MASIVO HASTA LOS 25 AÑOS
El estudio, publicado en JAMA Health Forum, analiza datos de cribados universales y confidenciales realizados en visitas pediátricas rutinarias entre 2016 y 2023 en Kaiser Permanente Northern California. Los participantes fueron seguidos hasta los 25 años o hasta el 31 de diciembre de 2023.
Según los resultados, el consumo de cannabis en el último año durante la adolescencia se asocia con:
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más del doble de riesgo de trastornos psicóticos (AHR 2,19)
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más del doble de riesgo de trastorno bipolar (AHR 2,01)
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incrementos más moderados en trastornos depresivos (AHR 1,34) y de ansiedad (AHR 1,24).
Además, la investigación señala que el consumo precedía los diagnósticos, de media, en un intervalo aproximado de entre 1,7 y 2,3 años, un elemento que refuerza el carácter longitudinal del análisis.
NO SOLO CONSUMO INTENSO: CUALQUIER USO CUENTA
Uno de los puntos destacados es que el estudio no se limita a perfiles de consumo problemático: examina cualquier consumo autoinformado durante el último año, y ajusta los resultados teniendo en cuenta antecedentes de salud mental y el consumo de otras sustancias.
La coautora Lynn Silver advierte que, en un contexto de cannabis “más potente” y con marketing más agresivo, los datos apuntan a la necesidad de una respuesta de salud pública centrada en la prevención y la reducción de la exposición entre menores.
Los autores remarcan que los resultados no prueban causalidad por sí solos, pero sí una asociación robusta que puede orientar políticas e intervenciones clínicas y educativas para retrasar o evitar el consumo en edades tempranas.