Más de 1.700 pasajeros y tripulantes de un crucero que recorre el litoral francés se encuentran confinados a bordo tras la muerte de uno de los viajeros y ante la sospecha de un brote de gastroenteritis, según han informado este miércoles las autoridades sanitarias.
El buque, operado por la compañía Ambassador Cruise Line, zarpó de las islas Shetland el 6 de mayo y ha hecho escalas en Belfast, Liverpool y Brest antes de llegar a Burdeos, donde permanece atracado. Desde este punto debía continuar su ruta hacia España.
A bordo viajan 1.233 pasajeros, mayoritariamente británicos e irlandeses, a los que hay que añadir 514 miembros de la tripulación. Según los datos facilitados, una cincuentena de personas han presentado síntomas compatibles con un virus intestinal, principalmente vómitos y diarrea. Entre los afectados había un pasajero de 90 años que ha fallecido.
Aunque el barco se encuentra atracado, ninguno de los ocupantes ha podido desembarcar. Los pasajeros, eso sí, pueden acceder a la cubierta, desde donde observan la ciudad sin poderla visitar.
Las autoridades sanitarias indican que el 11 de mayo se registró el pico del brote, con una cincuentena de casos sintomáticos a bordo. Las primeras pruebas realizadas han descartado la presencia de norovirus, uno de los agentes más habituales en brotes de gastroenteritis en entornos cerrados como los cruceros. Sin embargo, se están haciendo análisis complementarios en un hospital para determinar el origen exacto de la infección.
Por ahora, los expertos también han descartado cualquier relación con el hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, que se dirige hacia los Países Bajos después de haber registrado tres muertes.
Las autoridades continúan investigando la evolución del brote mientras el barco permanece bajo control sanitario en el puerto de Burdeos.
