En Vila-seca (Tarragonès) el futuro gobierno sigue siendo una incógnita. Pere Segura, el relevo de Josep Poblet, será, con toda probabilidad, el nuevo alcalde, al mantenerse como la fuerza más votada, con 8 de los 21 escaños en juego en el consistorio vilasecano -3 menos respecto al anterior mandato. En una entrevista a la ACN, Segura dice que no descarta gobernar en minoría buscando pactos puntuales. De hecho, es una opción que le convence. Con todo, su formación, Vila-seca Segura -una nueva marca reformulada bajo el paraguas de Junts- podría dejarse querer por diferentes alternativas con el fin de lograr un gobierno estable, como Decidim Vila-seca o Vila-seca en Comú, cada uno con 3 concejales. Con cualquiera de estos dos partidos, Segura tendría suficiente para sumar una mayoría absoluta como las que enlazaba su predecesor en solitario. "Hoy en día las mayorías absolutas no se regalan, se ganan". Pere Segura, que se enfrentaba este 26-M con el reto -y a la vez la presión- de relevar al histórico alcalde convergente Josep Poblet, con sus también históricas seis mayorías absolutas encadenadas desde 1995, es consciente de que ganarse la confianza del electorado requiere su tiempo. Nadie discute, sin embargo, que es el ganador, con solvencia, de estas elecciones, hecho que le permitirá gobernar. El dilema es si lo acabará haciendo en solitario, una opción que a Segura no le desagrada en absoluto, o pactará para asegurarse un mandato más tranquilo. Republicanos y comunes entran en la aritmética, mientras Cs -segunda fuerza más votada, con 5 concejales- y PSC -con 2 concejales- quedarían al margen.
"Nos sentimos legitimados para gobernar solos, pero estamos abiertos a pactar para formar un gobierno más estable, no nos cerramos a nada", manifiesta Segura. "La voluntad de acuerdo está ahí", añade. Segura asegura que son muchos los puntos en común con el resto de partidos -como por ejemplo el desarrollo del plan director de la zona deportiva, nuevos espacios culturales o también en materia de seguridad- y que, a priori, no hay líneas rojas prefijadas. "No ponemos límites a los acuerdos". De momento, sin embargo, nadie mueve ficha y las conversaciones hasta ahora mantenidas han sido de carácter informal con la mera inquietud de explorar el diálogo. Segura no ve difícil que se pudiera llegar a un entendimiento con un nuevo socio de gobierno. "No debería ser demasiado complicado, porque la voluntad de acuerdo está ahí", reitera.
