La verbena de Sant Joan en La Pineda vivirá este año un cambio de modelo que el alcalde de Vila-seca, Pere Segura, ha definido como “un antes y un después” en la manera de organizar una de las noches más multitudinarias del municipio. Ante una afluencia que puede llegar fácilmente a las 10.000 personas a lo largo de más de dos kilómetros de playa, el Ayuntamiento ha presentado un dispositivo especial que combina medidas de seguridad, convivencia y protección ambiental.
“Sant Joan no es solo una celebración, ha devenido un reto logístico, de seguridad y de convivencia”, ha afirmado Segura. Según el alcalde, el objetivo es que la verbena continúe siendo una fiesta abierta y popular, pero también “una fiesta cívica” compatible con la preservación del entorno natural.
El operativo llega después de que el consistorio haya constatado una evolución “exponencial” de la celebración durante los últimos años. “Hemos visto que cada año la evolución era peor que la anterior y eso produce una degradación que tenemos que empezar a ordenar”, ha señalado.
Más protección para la playa y los espacios naturales
Una de las principales novedades será la creación de espacios protegidos libres de pirotecnia. El Parc del Pinar de Perruquet se convertirá en una zona de calma sensorial, pensada especialmente para personas sensibles al ruido, mientras que los sectores más vulnerables de la playa quedarán protegidos con restricciones específicas.
El Ayuntamiento habilitará cerca de 600 metros lineales sin pirotecnia y limitará el acceso a las zonas incluidas dentro de la Xarxa Natura 2000. “Los espacios naturales no son una zona cualquiera”, ha remarcado Segura, insistiendo en que “no puede ser una noche en la que los espacios naturales queden desprotegidos ni que las personas con sensibilidad al ruido no tengan ningún espacio de calma”.
Además, se reforzarán las prohibiciones ya existentes en la playa, como encender fuego, acampar, abandonar residuos, romper botellas de vidrio, pisar dunas o hacer necesidades fisiológicas en el espacio público.
El Parc dels Prats, nuevo epicentro de la fiesta
Otra de las medidas destacadas es el traslado de la verbena principal al Parc dels Prats, un espacio que el consistorio considera más adecuado para acoger la actividad festiva y reducir la presión sobre el litoral.
“No se trata de limitar la fiesta, sino de hacerla compatible con el entorno”, ha defendido el alcalde, que ha insistido en que “Sant Joan es fiesta, pero La Pineda es nuestra casa”.
72 personas y controles de acceso
El dispositivo de seguridad movilizará a 72 personas entre Policía Local, Mossos d’Esquadra, Protección Civil, vigilantes auxiliares y equipos de limpieza y coordinación.
Según la documentación presentada, el operativo estará formado por:
- 22 agentes de la Policía Local.
- 8 agentes de los Mossos d’Esquadra.
- 10 voluntarios de Protección Civil.
- 12 auxiliares y vigilantes.
- 20 efectivos de limpieza y coordinación.
También habrá asistencia sanitaria, un Punto Lila, cámaras de vigilancia, servicio de dron, controles de acceso, cierres perimetrales y refuerzo de la señalización.
“Habrá controles de todo tipo. Haremos control de accesos, cierres y señalización”, ha explicado Segura, que ha recordado que la dimensión actual de la verbena obliga a desplegar recursos extraordinarios para garantizar la seguridad.
Campaña informativa y sanciones
El Ayuntamiento instalará más de un centenar de carteles para informar sobre las zonas protegidas, las normas de convivencia y las sanciones previstas.
Segura ha remarcado que las restricciones no son nuevas. “No estamos inventando nada. Estas conductas no se deben llevar a cabo”, ha afirmado.
El incumplimiento de la normativa podrá comportar sanciones que, en algunos casos, llegarán a los 3.000 euros.
Más limpieza para evitar la degradación
El consistorio también reforzará el dispositivo de limpieza ante el impacto creciente de la celebración. Según los datos presentados, la verbena genera cada año varias toneladas de residuos y obliga a incrementar progresivamente el número de contenedores.
“Cada año ponemos más contenedores y no damos abasto”, ha admitido el alcalde, que ha citado las imágenes del día después de la verbena en otros municipios como un ejemplo que Vila-seca quiere evitar. “Ver a cientos de personas limpiando después es una imagen nefasta”, ha lamentado.
Llamada al civismo
A pesar del refuerzo de los recursos humanos y materiales, Pere Segura ha subrayado que el éxito del dispositivo dependerá también del comportamiento de los asistentes.
“Ningún dispositivo sustituye la responsabilidad de cada uno”, ha concluido. “Pedimos respetar los espacios, no usar pirotecnia donde no está permitida y celebrar Sant Joan con civismo. La Pineda no quiere una verbena donde todo vale”.
Según el consistorio, el nuevo modelo busca consolidar una celebración más ordenada, segura y respetuosa con un entorno natural que cada año acoge a miles de personas durante una de las noches más multitudinarias del verano.