Un paciente fue obligado por un médico de la mutua Fraternidad-Muprespa de Tarragona a hablar en castellano para recibir atención médica.
Esto ocurrió durante una visita de control de absentismo de una baja laboral en la que el paciente, que hablaba catalán con el médico en otras ocasiones, se negó a cambiar de lengua.
El médico fue a buscar al director del centro, que intentó convencer al paciente de que hablara en castellano. El paciente le recordó al director del centro que se dirigió a este médico en catalán en múltiples ocasiones en el pasado.
Finalmente, una enfermera intervino como intérprete y el paciente pudo ser atendido en catalán.
El caso es especialmente grave porque el centro es una mutua colaboradora con la seguridad social (MCOSS) y actuaba, por lo tanto, como gestor de un servicio público.
El paciente presentó una reclamación a la mutua y denunció el caso a Plataforma per la Llengua y al Colegio de Médicos de Tarragona.
https://www.youtube.com/watch?v=kvppybBlgDw