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El PortAventura Dreams Village ha abierto hoy sus puertas para dar a conocer el último estudio científico multicéntrico que evidencia que tanto los niños como sus familias consiguen beneficios importantes en cuanto a la ansiedad y el estrés. En este espacio exclusivo del parque temático, los niños y adolescentes con enfermedades crónicas graves son los máximos protagonistas y son ellos mismos los que eligen a sus cinco acompañantes para disfrutar de seis días con todas las comodidades.
De esta forma, tras su creación en 2019 y de acoger a más de 1.200 familias de todo el país, el Hospital Universitario Vall d'Hebron, el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid se han unido para demostrar científicamente los beneficios de esta experiencia. Para ello, se ha requerido la ayuda de un total de 105 niños y adolescentes de entre 4 y 17 años con una enfermedad crónica grave o TEA (Trastorno del Espectro Autista) y sus familias.
Seis días de desconexión total con los gastos pagados
En primer lugar, los diferentes centros hospitalarios realizaban cuestionarios sobre diversos aspectos para evaluar su estado de salud mental, ansiedad o estrés. Después, las familias disfrutaban de todas las instalaciones de PortAventura Dreams Village, un espacio exclusivo donde solamente hay diez casas y donde cada semana se llenan de familias que luchan contra la misma patología. De esta forma, mientras los niños desconectan y disfrutan de las instalaciones y del parque temático, los padres y cuidadores también pueden disfrutar de una semana de desconexión con todos los gastos pagados y donde pueden compartir experiencias sobre el proceso de la enfermedad con otros padres.
“Cuando un niño convive con una enfermedad grave o de larga duración, la enfermedad acaba condicionando buena parte de la vida familiar. Hay una carga emocional vinculada a los cuidados, a las visitas médicas, a los tratamientos y a la incertidumbre que afecta tanto al paciente como a su entorno. Ofrecer a estas familias un espacio para salir temporalmente de esta rutina y compartir experiencias positivas puede asociarse a una mejora de su bienestar emocional”, explica el Dr. Josep Antoni Ramos-Quiroga, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Vall d’Hebron y jefe del grupo de investigación en Psiquiatría, Salud Mental y Adicciones del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR), quien ha liderado el estudio.
Así, una de las familias que disfrutó del privilegio de formar parte de la familia del Dreams Village, ha explicado que "pasamos de sufrir durante toda la semana a disfrutar". Además, los padres del pequeño han añadido que la atención de todos los trabajadores del parque y del centenar de voluntarios que destinan algunas de sus horas libres al proyecto de la Fundació PortAventura fue excepcional en todo momento. "Este proyecto cambia vidas", sentenció la madre emocionada.
Mejoras importantes en los pacientes y los cuidadores
Los resultados apuntan a una disminución notable de la carga que asumen los cuidadores. Según la escala de Zarit, que evalúa el impacto físico, emocional y social de cuidar a otra persona, la puntuación media bajó de 27,2 puntos antes de la estancia a 25,4 una semana después, y se mantuvo prácticamente estable cuatro semanas más tarde, con 25,5 puntos.
También se observó una reducción de los niveles de ansiedad. En el caso de los cuidadores, la ansiedad-estado pasó de 25,1 a 18,4 puntos una semana después de la experiencia, y se situó en 21,6 al cabo de cuatro semanas. Entre los niños y adolescentes evaluados, la ansiedad-estado bajó de 29 a 26,9 puntos, mientras que la ansiedad-rasgo disminuyó de 36,2 a 33,6 y se mantuvo en 33,4 cuatro semanas después.
El estudio también constata una mejora estadísticamente significativa de la calidad de vida pediátrica, especialmente en el ámbito emocional. Además, el 45,7% de los cuidadores había recibido o recibía atención psicológica o psiquiátrica, un porcentaje que se elevaba hasta el 71,4% en el caso de los niños y adolescentes.
Estos datos abren la puerta a profundizar en el papel que pueden tener las experiencias recreativas compartidas dentro de una atención pediátrica más integral. Ofrecer espacios para que los niños y sus familias puedan compartir tiempo de calidad y desconectar temporalmente de la presión constante de los cuidados puede favorecer el bienestar emocional y reducir la carga psicosocial asociada a las enfermedades pediátricas graves.
Diez casas operativas durante 40 semanas al año
El proyecto de la Fundació PortAventura que este año cumple siete años también ha evolucionado con el paso de los años a pesar de sufrir los efectos de la pandemia por la Covid-19. En un inicio, el proyecto abrió las puertas con seis viviendas que estaban operativas durante 22 semanas. Sin embargo, en la actualidad se han construido cuatro casas adicionales y se ha ampliado la operativa de Dreams Village a las 40 semanas cada año, cerrando solamente entre los meses de enero y febrero coincidiendo con los horarios del parque de atracciones.
De esta forma, más de 400 familias de todo el país pueden disfrutar cada año de una experiencia única durante seis días en PortAventura, olvidándose de los médicos, los hospitales y jugando hasta que casi se olvidan de la enfermedad. Además, todos aquellos que han formado parte también se han convertido en una inspiración para los futuros asistentes, ya que cada familia deja una carta manuscrita con sus opiniones, recomendaciones y consejos a los próximos inquilinos del Dream Village, convirtiendo este espacio en un oasis en la travesía que comportan las enfermedades crónicas graves o TEA.