Marina López Fusté, más conocida como la niña del exorcista de PortAventura, se despide del parque temático después de una temporada cargada de emociones.
La temporada de Halloween ya ha terminado, y mientras el parque se prepara para recibir la Navidad, la actriz ha utilizado las redes sociales para decir adiós.
Lo ha hecho compartiendo con sus seguidores en su perfil de TikTok, @lopedecine, un vídeo preparado por sus compañeros de trabajo. En las imágenes, los compañeros le dan las gracias por todas las risas que han compartido esta temporada.
Marina, con una gran sonrisa en la cara que más tarde se convierte en lágrimas de emoción, se despide de ellos con un "os quiero mucho y os veo el año que viene".
Una temporada muy viral
Si por algo ha destacado esta temporada de Halloween de PortAventura es precisamente por Marina, o mejor dicho, por la niña del exorcista.
Su éxito llegó versionando 'Despechá' de Rosalía, y desde entonces, es indispensable pararse a verla actuar cuando se visita PortAventura.
Su personaje ya se ha convertido en uno de los principales reclamos del parque durante estos casi dos meses de otoño. Pero esto también ha conllevado que se hayan producido algunas polémicas que han agitado las redes sociales.
La primera de ellas llegó hace unas semanas, cuando una usuaria de TikTok compartió en la red social lo que ella consideraba que eran malas formas y falta de respeto hacia ella.
En aquella ocasión, por lo que parece, la chica estaba situada en una zona donde no podía estar mientras veía la actuación y le llamaron la atención. A partir de aquí, se produjo una escena de tensión entre la actriz, el staff del parque y la misma visitante que se hizo viral en las redes.
La segunda polémica llegó hace unos días, cuando la actriz tuvo que llamar la atención de una madre que no hacía callar a su hijo. Los gritos del niño perturbaban el trabajo de la niña del exorcista hasta el punto de que ella misma amenazó con parar la actuación e irse.
En ambos casos, sin embargo, Marina recibió un gran apoyo del público, que priorizó la profesionalidad de la intérprete y la presión a la que está sometida cada día por delante de las exigencias del público.
