El Museo de Valls acoge la exposición “Picasso y el arte del grabado (1904-1971)”

14 de diciembre de 2023 a las 11:43h
Actualizado: 16 de diciembre de 2025 a las 12:31h

El Museo de Valls presenta la exposición “Picasso y el arte del grabado (1904-1971)”, una muestra con la que el Museo se quiere sumar a la conmemoración internacional del 50 aniversario de la muerte de Pablo Picasso (Málaga, 1881 – Mougins, 1973). Esta iniciativa confirma la voluntad de la institución, no sólo de estudiar, promover y reivindicar a los artistas nacidos y/o vinculados a la ciudad, sino de prestar atención hacia los grandes nombres del arte catalán y universal.

La inauguración de la exposición, producida por el Museo de Valls y comisariada por el historiador del arte Sebastià Sánchez Sauleda (Barcelona 1981), tendrá lugar el sábado día 16 de septiembre a las 12 de la mañana. Y la muestra se podrá ver en el Museo de Valls hasta el día 12 de noviembre, los martes de 17 a 20 horas, de miércoles a sábado de 11 a 14 horas y de 17 a 20 horas, y domingos y festivos de 11 a 14 horas.

“Picasso y el arte del grabado (1904-1971)” muestra más de un centenar de grabados, de una quincena de colecciones particulares, procedentes de Valls, Almacelles, Manresa, Barcelona, Cardedeu y Tarragona; galerías como Gothsland Galería de Arte de Barcelona y museos como el Museo de Lleida, depositario de la colección de grabados de Antoni Gelonch.

La exposición se articula en torno a las grandes series de grabados que realizó, como la Suite de los Saltimbanques, la primera estampada en los años 1904-1905, seguido de la Suite Vollard del año 1930-1936 y el Carnet de Royan del año 1940. También estarán presentes La Tauromaquia del año 1959 y El entierro del Conde de Orgaz del año 1969 (dos series editadas por la editorial Gusatu Gili, vinculada a nuestra ciudad a través de la familia Barbat Gili), la Suite 347 del año 1968, la Suite 156 de 1970-1971, así como varios ejemplares de linograbados editados entre 1954 y 1968.

A través de todas estas obras se podrá apreciar la evolución artística de Picasso prestando atención a un capítulo fundamental dentro de la biografía de un artista que con la calidad de sus grabados se situó a la altura de grandes nombres de la historia como Dürer, Rembrandt o Goya.

 

Ámbitos de la exposición

La Suite des Saltimbanques

Realizada entre 1904 y 1906, etapa que hay que situar entre la época azul y rosa, la serie aborda temas vinculados a escenas de pobreza, retratos de mujer, saltimbanquis, personajes relacionados con el mundo del circo y escenas familiares protagonizadas por acróbatas. Todas las estampas fueron tratadas por Picasso con gran poética y delicadeza, pero también con un fuerte sentido caricaturesco, que ya se dejaba sentir en la producción artística de aquellos años. Con estas obras, aguafuertes y puntas secas, el artista comenzó un idilio con el grabado que no abandonaría hasta su muerte en 1973 de los cuales aquí podemos ver dos ejemplares de la serie.

 

La Suite Vollard

Entre 1930 y 1936 Picasso creó por encargo del marchante de arte Ambroise Vollard (1868-1939), cien estampas centradas en cuatro temas principales: El taller del escultor; El minotauro; Rembrandt; y La batalla del amor, asunto estrechamente vinculado al libro La obra maestra desconocida (Le chef-d’oeuvre inconnu, 1831) de Honoré de Balzac (1799-1850), que tanto había interesado al artista. La serie, de la que presentamos dos estampas, fue completada en 1937 con la inclusión de tres retratos de Vollard y se convierte en el testimonio del dominio que Picasso tenía de diversas técnicas de grabado (buril, punta seca, aguafuerte, aguatinta). En este ámbito, junto a la Suite Vollard presentamos Jeu sur la plage, un grabado realizado el 7 de marzo de 1933 donde las bañistas se convierten en el tema principal.

 

Picasso y su compromiso político

El estallido de la Guerra Civil afectó profundamente a Picasso, que rápidamente demostró sus simpatías por el bando republicano aceptando la dirección honorífica del Museo del Prado. Posteriormente plasmó su rechazo a Franco y a los horrores bélicos en las dos estampas tituladas Sueño y mentira de Franco (1937) y también pintó El Guernica (1937), destinado a presidir el Pabellón Republicano español en la Exposición Internacional de París en 1937. Acabado el conflicto español, estalló la Segunda Guerra Mundial y Picasso mantuvo el compromiso con los amigos españoles y franceses, ayudándoles en sus proyectos. A partir de 1944, aunque no estaba interesado en la política activa, se afilió al Partido Comunista Francés, del cual el diario L’Humanité ejercía las funciones de portavoz, y se convirtió en un firme defensor de la paz universal a la que invocó a través de la iconografía de la paloma.

 

El Carnet de Royan

Finalizada la Guerra Civil Española, a principios de septiembre de 1939 Picasso se estableció con Marie-Thérèse Walter y su hija Maya en la localidad de Royan (departamento de la Charente-Maritime, en la región de Nouvelle-Aquitaine). Inicialmente ocupó el primer piso de la Vila Gerbier de Jonc y posteriormente alquiló un taller en el tercer piso de la villa Les Voiliers, donde trabajó en la creación de un carnet de dibujos entre el 30 de mayo y el 22 de agosto de 1940. La obra, compuesta mayoritariamente por retratos femeninos y masculinos, fue editada en formato facsímil en 1948 por la editorial Cahiers d’Art en una encuadernación de lino añadiéndole algunos estudios hechos en París en 1942.

 

Los linograbados

Con más de sesenta años Picasso seguía con ganas de innovar y de reinventarse continuamente, motivo por el cual habitualmente experimentaba con los medios artísticos que trabajaba. Esta investigación le llevó en los años cincuenta a interesarse por el linograbado, variante del grabado en madera (xilografía), que emplea una base de linóleo para crear el grafismo en relieve. En colaboración con Hidalgo Arnéra, propietario del estudio de impresión Imprimerie Arnéra situado en la localidad de Vallauris, entre 1954 y 1968 realizaron plegados unos doscientos linograbados que plasmaban temas habituales del artista como retratos femeninos, naturalezas muertas, escenas de danza y el mundo taurino.

Picasso y los toros: La Tauromaquia y Toros y toreros

El interés de Picasso por el mundo de los toros tiene su origen cuando su padre, José Ruiz Blasco, lo llevaba de pequeño a la plaza de Málaga. Con el paso del tiempo esta temática se convirtió en habitual en su producción artística, protagonizando pinturas, dibujos, grabados y cerámicas. En 1959, en connivencia con el editor y bibliófilo Gustau Gili (1906-1992), acordó ilustrar para Ediciones de La Cometa el tratado escrito en 1796 por José Delgado (Pepe-Hillo) titulado Tauromaquia o el arte de torear. El resultado, veintiséis aguatintas al azúcar, escenifican con gran vivacidad diversos momentos del arte taurino a finales del siglo XVIII. Tiempo después, en 1961, también ilustró el texto de Luis Miguel Dominguin titulado Toros y toreros por el cual empleó el trabajo hecho en tres cuadernos dibujados años antes.

 

La Suite 347 (16 de marzo – 5 de octubre de 1968)

Entre el 16 de marzo y el 5 de octubre de 1968, Picasso creó la Suite 347 compuesta por trescientos cuarenta y siete aguafuertes. El conjunto, articulado en torno a cuatro grupos temáticos divididos en La Celestina (66 estampas); Picasso, su obra y su público (49 estampas); Mitologías y circos (126 estampas) y el Pintor y sus modelos (106 estampas),  fue presentado por primera vez en la Galerie Louise Leiris de París el otoño de aquel mismo año. El evento estuvo marcado por la polémica que generó el erotismo de algunas estampas, motivo por el cual estas se tuvieron que exhibir en una sala privada y cerrada al público general habilitada dentro de la misma galería francesa.

 

El Entierro del Conde de Orgaz

Entre enero de 1957 y agosto de 1959, Picasso realizó un ejercicio de escritura automática para confeccionar un homenaje a El Greco, dando a luz un poema sin signos de puntuación donde confluyen escenas costumbristas de la infancia, mezcladas con imágenes surrealistas y eróticas. Once años después, el 11 de agosto de 1966, Gustau Gili tuvo la oportunidad de verlo en el transcurso de una visita a Mougins y le propuso editarlo. Picasso aceptó sacar adelante el proyecto con la condición de que el poeta Rafael Alberti redactara el prólogo (No digo más que lo que no digo), y escogió imágenes de enanos, equilibristas, saltimbanquis, hombres armados y figuras mitológicas para acompañar el texto. El resultado final fue un libro que vio la luz en 1969 en la ciudad de Barcelona.

 

El último Picasso: la Suite 156

Con más de noventa años Picasso seguía trabajando y, entre 1970 y 1972, dio a luz la Suite 156. Esta serie no es homogénea temáticamente y se caracteriza por presentar una mirada atrás a la vida y la obra del artista, prestando atención a asuntos como el circo, el erotismo o el desnudo femenino que le habían acompañado a lo largo de los años. También le sirvió para rendir homenaje a aquellos pintores como Rembrandt, Degas, Goya, Murillo o Delacroix que tanto había admirado, demostrando que a pesar de la avanzada edad mantenía su creatividad intacta.

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C CIUTAT
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