La formación de los futuros profesionales de la nutrición supera ampliamente el conocimiento sobre las propiedades de los alimentos o la creación de dietas equilibradas. También es fundamental comprender los factores culturales, sociales y económicos que influyen en los patrones alimentarios, especialmente en una sociedad que se convierte cada vez más diversa. En este sentido, el grado en Nutrición Humana y Dietética de la Universitat Rovira i Virgili (URV) ha puesto en marcha una experiencia docente innovadora que ha recibido el reconocimiento del Institut de Ciències de l’Educació (ICE) de la URV como buena práctica educativa.
Método basado en el estudio cualitativo y la investigación activa
La iniciativa se denomina "Diversidad de los comportamientos alimentarios: similitudes y diferencias según origen étnico, género, edad y clase social" y forma parte del programa de Historia y Antropología de la Alimentación, asignatura obligatoria del primer curso. Esta actividad también conecta con los contenidos impartidos en la asignatura de Alimentos. La coordinadora del proyecto es Cristina Rey Reñones, del Departamento de Ciencias Médicas Básicas, con la colaboración de los profesores Aitor Balmaseda, Meritxell Rojo y Carmen Portilla.
Más de ochenta estudiantes han participado este año en esta propuesta pedagógica basada en metodologías activas combinadas con investigación cualitativa. El alumnado trabaja en equipos reducidos entrevistando a personas procedentes de orígenes culturales diversos para examinar cómo variables como la edad, el sexo o el nivel socioeconómico condicionan las prácticas alimentarias.
El impacto cultural en las recomendaciones nutricionales
Aitor Balmaseda Rubina, profesor implicado en el proyecto, destaca que "vivimos en un mundo plural y multicultural". Esto exige a los futuros nutricionistas no solo interpretar los alimentos desde un punto de vista estrictamente nutricional sino también entender su contexto cultural. Como explica Balmaseda: "Hay que entender, por ejemplo, qué papel tiene el pan en Oriente Medio o qué alimentos pueden sustituir su función dentro de una dieta". Este enfoque permite ofrecer recomendaciones más personalizadas adaptadas a cada paciente.
Estructura del proyecto educativo
El desarrollo del proyecto combina sesiones teóricas con seminarios prácticos y trabajos de campo. Inicialmente, los estudiantes investigan una cultura específica para preparar entrevistas semiestructuradas fundamentadas en evidencia científica. Posteriormente realizan entrevistas individuales a personas representativas de aquella cultura elegida. Finalmente comparten las conclusiones entre grupos diferentes para comparar similitudes y discrepancias entre culturas analizadas.
Competencias transversales desarrolladas
La actividad pretende potenciar competencias clave como la interculturalidad, la comunicación efectiva o el trabajo colaborativo mientras se adquiere habilidad para interpretar datos cualitativos con rigor académico. Además, fomenta una actitud crítica pero empática ante la diversidad social y alimentaria presente actualmente.
Diversos proyectos destacados presentados por los estudiantes
El alumnado expuso los resultados mediante pósteres científicos dentro de la asignatura de Alimentos. Los trabajos mejor valorados abordaron temas como el cuscús en el Magreb; el biltong sudafricano; el gurgur relacionado con Oriente Medio; el arroz blanco asiático; así como el pan integral europeo. Algunos de estos proyectos fueron seleccionados posteriormente para participar en jornadas académicas específicas.
Profundizar más durante segundo curso
Esta metodología tendrá continuidad durante el segundo curso gracias a la asignatura de Ciencia y Tecnología de los Alimentos impartida por Carmen Portilla. De esta manera se consolida una línea transversal dentro de los estudios de Nutrición Humana y Dietética en la URV que integra experiencias vivenciales complementarias a las clases magistrales.
Más preparados ante un contexto globalizado diversificado
Ante un escenario marcado por los flujos migratorios constantes así como por la creciente globalización alimentaria, esta iniciativa busca formar profesionales abiertos al respeto cultural capaces de adaptar sus recomendaciones clínicas atendiendo a contextos diversos.
