Gracias al programa de "Acogida e integración de personas solicitantes y beneficiarios de protección internacional", del gobierno del Estado, la Cruz Roja Tarragona ha podido apoyar y cubrir las necesidades de 460 personas refugiadas que han llegado a nuestro país desde 2016. Concretamente hablamos de 251 mujeres y 202 hombres incluyendo la actuación de Primera Acogida en la fase 0. Actualmente, la Cruz Roja Tarragona dispone de 41 plazas residenciales distribuidas en 7 viviendas.
Desde que comenzó en Tarragona el Programa Estatal de Atención a Solicitantes de Asilo y Refugiados, en mayo de 2016, la Cruz Roja ha atendido a 460 personas refugiadas en la fase de acogida residencial y posterior integración. Los países de origen de los solicitantes de asilo en Tarragona son principalmente Venezuela, Colombia, Ucrania y Siria.
Actualmente, hay concertadas en Tarragona 41 plazas residenciales, distribuidas en seis pisos de la ciudad y una casa la Rourell. Las personas que entran al Programa de Atención a Solicitantes de Asilo y Refugiados/as tienen derecho a una acogida residencial por un período de seis meses iniciales con posibilidad de prórroga de un máximo de tres meses. El programa se completa con una segunda fase, llamada de integración, encaminada a conseguir la plena inserción de estas personas a la sociedad. En total, la ayuda que ofrece la Cruz Roja tiene una duración máxima de 18. Para conseguir esta integración, la Cruz Roja ofrece un acompañamiento personalizado, para cubrir las necesidades básicas de los refugiados y solicitantes de Protección Internacional, ofreciéndoles, entre otros, servicios de apoyo jurídico, psicológico, de traducción e interpretación, aprendizaje del idioma, ayudas económicas, formación, orientación e intermediación laboral.
En este sentido, el proyecto "Itinerarios laborales para personas refugiadas y solicitantes de asilo", financiado por la Diputación de Tarragona, con 50 mil euros anuales, ha permitido a las personas refugiadas integrarse en la sociedad mediante la formación. Un programa que cuenta con tres fases de intervención:
FASE DE ORIENTACIÓN: En una primera fase, estudiamos el compromiso y la responsabilidad de los y las participantes en relación a su itinerario; trabajando todos los aspectos de activación, motivación, orientación profesional, herramientas para la búsqueda de trabajo, etc.
FASE DE FORMACIÓN: En esta segunda fase, se diseñan, o se derivan, acciones formativas destinadas a trabajar las competencias para la ocupación. Principalmente: las competencias básicas, transversales y las profesionales. Consideramos fundamental, reforzar estas actuaciones específicas para aquellas personas que, por diferentes razones, se encuentran más alejadas del mercado laboral, reforzando así la seguridad con ellas mismas.
FASE DE INTERMEDIACIÓN: La última fase tiene como objetivo facilitar la interconexión entre las personas que buscan trabajo y las empresas que necesitan trabajadores y trabajadoras. Se trabajan los procesos de preselección, preparación de autocandidaturas, el entrenamiento de la entrevista de trabajo, etc. En este punto el papel de la empresa es clave.
La entidad también trabaja, de forma intensa, la sensibilización con jóvenes de institutos de la demarcación. Mediante el juego, los profesionales de la entidad han realizado talleres de sensibilización, donde han dado a conocer el conflicto del asilo y ha pretendido sensibilizar a los más jóvenes que en un futuro serán los responsables de velar por una mejor convivencia global. En este caso el programa ha sido destinado a jóvenes de entre 11 y 15 años y se ha tratado de valorar sus prejuicios para poder combatirlos. El programa ha sido un éxito llegando a 23 grupos de 6 institutos durante el 2019-2020 a pesar del paro obligatorio debido a la Covid-19.
La Cruz Roja adapta y refuerza su intervención con personas refugiadas en el actual contexto de la Covid-19. La Organización ha redoblado esfuerzos para hacer llegar a las personas beneficiarias los mensajes y recomendaciones transmitidas por la OMS y otras instituciones oficiales del sector de la salud, en diferentes idiomas. Además, se han elaborado planes de contingencia en todos los recursos residenciales gestionados por Cruz Roja, donde se cuenta con el material de protección para garantizar la seguridad de las personas atendidas y de los equipos de trabajo.
La emergencia sanitaria generada por la Covid-19 supone una grave amenaza para las personas desplazadas de todo el mundo, muchas de ellas, amontonadas en campamentos o centros de recepción improvisados. En muchos casos, sin servicios básicos mínimos.
En este contexto, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja hace un llamamiento a la UE y a los Estados miembros para que se incrementen los canales de migración legal y segura para los solicitantes de protección en la UE: "la UE y los Estados miembros deben garantizar que las personas que huyen de la violencia, la persecución y las violaciones de los derechos humanos sean protegidos y tratados con dignidad. Aumentar e implementar las promesas de reasentamiento a través de un Marco de reasentamiento de la Unión que funcione bien, facilitar la reunificación familiar y explorar vías de concesión de visados humanitarios en toda la UE, son sólo algunas de las formas en que esto podría hacerse" según dice la Oficina de la Cruz Roja en la UE.
