La báscula ya se puede ver en la parada destinada a degustación y la intención es que en un futuro todo el mundo que lo desee pueda hacer uso de ella. De momento, siguiendo las recomendaciones sanitarias, permanecerá como muestra expositiva.
La recuperación de esta pieza histórica ha sido posible gracias a los minuciosos trabajos de restauración encargados por el Mercado Central en los que ha participado activamente el paradista y aficionado a las antigüedades Jaume Pedascoll.
La pieza, adquirida por 16.500 pesetas, era una máquina automática que tenía capacidad para pesar desde 1,5 a 150 kilogramos. Fue creada por la empresa barcelonesa Arisó Moix y, una vez comprada, se instaló en la caseta del alguacil, ubicada a la izquierda de la entrada principal del Mercado Central.
A finales de los años setenta, la báscula se trasladó a las cámaras frigoríficas del sótano del mercado. A partir de ese momento, sólo la utilizaban los paradistas cuando se descargaba la mercancía. Años más tarde, ya en desuso, se trasladó al almacén del Mercado de Torreforta.
